Alfred Marshall (Londres, 26 de julio 1842- Cambridge, 13 de julio 1924) tiene un lugar muy especial en la historia del pensamiento económico, en lo que se refiere al capitalismo. En su momento fue un prestigioso profesor de economía en la Universidad de Cambridge Inglaterra, escribiendo además un clásico del género: Principios de economía (1890). Se considera algo pasado de moda, sobre todo debido a que sus opiniones sobre el capitalismo tuvieron vigencia en otra época, en la época victoriana sobre todo. No obstante, Marshall pertenecía, de cierta manera, a nuestro mundo moderno.
En todo Caso Alfred Marshall como economista, llegaría a ser uno de los fundadores de la escuela neoclásica.
La vida de Alfred Marshall estuvo enmarcada por una juventud por un periodo de dudas religiosas y amplias lecturas de Charles Darwin.
Profesor de economía política en Cambridge, formó parte de numerosas comisiones oficiales, en particular de la Comision Real para el Trabajo (1891-1894). Dejó su cátedra de profesor y a partir de entonces se consagró a sus escritos.
Creía que la aplicación de las matemáticas podría hacer más precisos los conceptos de la economía (Una materia que no debería separarse de la ética ni de la Historia). Marshall trató de dar un soporte moral para el capitalismo industrial moderno, viendo que con el progreso tecnológico el trabajo se haría menos brutal: el industrialismo, la abundancia y la riqueza, eran las consecuencias lógicas del mismo, que en últimas ayudarían a mitigar la pobreza. Mientras esto pensaba Marshall, los marxistas arreciaban sus críticas contra el sistema de explotación capitalista y la creciente miseria de las clases trabajadoras.
Pero Marshall tambien creia que había que defender el capitalismo creciente, de la economía política clasica, de pensadores como Thomas Malthus y David Ricardo, en tanto eran pesimistas sobre el horizonte económico futuro.
Su último libro data de 1923: Dinero, crédito y comercio.
Alfred Marshall introdujo conceptos –la elasticidad de la demanda, la cuasirenta, la nocion de firma representativa, el factor duración sobre todo (donde su aportación es fundamental)-, que posteriormente desempeñaron un papel primordial. Trabajó para intentar reconciliar el concepto clásico de costo de producción por el de utilidad marginal.
Para Marshall, la economía abstracta no era más que un medio para llegar a la realidad económica, rejuvenenciendo de esta manera las aproximaciones totalment desencarnadas, en las que se había estancado la escuela marginalista. Volvió Marshall a tomar de hecho los instrumentos y las aproximaciones de los marginalistas, intentando conciliar tres teorías de valor: la de la oferta y la demanda, la de la utilidad marginal y la de los costos de producción.
Marshall no quiso atribuir al fenómeno económico una naturaleza puramente mecánica; no obstante, tuvo el mérito de considerar que los intercambios realizados en condiciones de la competencia perfecta no son óptimos debido a la mala distribución de las rentas e igualmente a a algunos rasgos relativos a la organización de la producción.Se distinguió Alfred Marshall por sus estudios relativos al comercio internacional: la elasticidad de la demanda internacional se complica con posibilidades de efectos parasitarios debidos a cambios en las paridades monetarias. También introdujo la diferencia entre el corto y el largo periodo y registró la notación del tiempo económico[1]. Por otro lado, Marshall, para rendir cuentas del problema planteado por el decrecimiento continuo de los costos, empleó el concepto de “economías externas”. Este resumen mínimo de la vida del ilustre economista inglés Alfred Marshall muestra porqué enriqueció considerablemente los métodos del análisis económico moderno.
[1]Simplificando la grandeza de sus aportes, podemos decir que fue esta insistencia en la importancia del tiempo como elemento quinta esesencial en el proceso de equilibrios del mercado lo que lo destaca. Un tiempo abstracto donde se exfolian las curvas matemáticas y que pueden hacerse y rehacerse los experimentos teoréticos, pero no el tiempo en que llega a suceder algo realmente.
En su vida personal Alfred Marshall se casaría con Mary Paley en 1877, una ex-alumna suya.
Alfred Marshall
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