Charles Fourier

Fraçois-Marie-Charles Fourier
Economista y filósofo autodidacta francés (Besançon,7 de abril 1772; París, 10 d octubre 1837). Típico representante de la corriente del socialismo utópico romántico [1].

Después de la Revolución francesa, recorrió Francia y otros países europeos como viajante de comercio (profesión que heredó de su padre); otros dicen que no hizo nada…ni siquiera casarse… Se dice que fue un aventurero así solo lo haya sido en su imaginación.Sería el inventor por así decirlo, del término feminismo, en 1837.
Quiso ser ingeniero pero esta profesión estaba reservada para los nobles.
Tenía dos grandes aficiones: los gatos y las flores.
Entre 1800 y 1815 vivió en Lyon, donde entró en contacto con los problemas sociales. Partiendo, en parte, del pensamiento de Rousseau, estuvo posteriormente influido por las ideas sociales de Owen y de Saint-Simon, que más tarde abandonó, criticando su igualitarismo al que opuso una forma de cooperativismo. Únicamente resulta interesante para la economía los últimos años de su vida, pues pasó estos sentado con puntualidad en una habitación pequeña, a ciertas horas anunciadas previamente, en espera de que lo visitara algún gran capitalista dispuesto a prestar ayuda económica a sus proyectos…el asunto es que este nunca llegó.
Se instaló definitivamente en París en 1826, donde elaboró un sistema de pensamiento social de carácter místico y deísta.

Para Fourier, de la misma manera que la naturaleza está regida por la ley universal de la gravitación (que, como obra de Dios, conduce a una armonía de todo el universo), la historia universal está regida por la ley de la «atracción pasional», que actúa a modo de designio providencial. Pero, a diferencia del mundo natural, la sociedad ha estado perturbada y corrompida por la civilización y, especialmente por la sociedad industrial, que traiciona la armonía humana a la que antepone los intereses individuales, y que conduce, incluso, a la escisión de los individuos consigo mismos. Uno de los elementos perturbadores de la armonía social procede de la moral, ya que ésta violenta el desarrollo espontáneo de las pasiones. La auténtica armonía social, pues, debe basarse en el ejercicio de los impulsos pasionales que, para desarrollarse, precisan un marco social nuevo al que denominó «falansterios». Cada uno de estos falansterios debería crearse en terrenos de 400 hectáreas aptas para el cultivo y la ganadería, y debería estar integrado por grupos de cien familias denominados «falanges»[2]. Esta nueva organización social, presidida por la plena libertad sexual, la plena igualdad de derechos entre los sexos y la libertad de trabajo, permitiría la satisfacción de las pasiones y conduciría a la total armonía. Concibió los falansterios como sistemas sociales autónomos capaces de satisfacer todas las necesidades para la vida de la comunidad a través de sus propios recursos industriales y agrícolas.
Cada falansterio debería estar guiado por un director elegido democráticamente, cuya misión sería más bien de coordinación de los diversos trabajos, ya que en dicha organización social se tendería a la gran diversificación de tareas, de manera que, por ejemplo, un ciudadano podría desempeñar tareas agrícolas por la mañana, dedicarse a la industria más tarde y representar una obra teatral por la noche. Con esta diversificación se pretendía evitar tanto la monotonía, como promover la plena realización de las potencialidades de los individuos. En esta estructura social Fourier no niega el derecho a la propiedad, que no es igualitaria, aunque sí compartida en muchos aspectos.[3]

En 1830 algunos de sus discípulos fundaron el falansterio de Condé-sur-Vesgre y sus seguidores (agrupados en la «escuela societaria» o «armoniosa») tuvieron una influencia importante en Francia, Gran Bretaña y EEUU. Pero el movimiento de creación de falansterios acabó fracasando. Su discípulo y continuador más destacado en Francia fue Victor Prosper Considérant. En España destacaron como fourieristas Fernando Garrido, Joaquín Abreu y Sixto Cámara. Entre sus obras son destacables: Teoría de los cuatro movimientos y de los destinos generales (1808), Tratado de asociación doméstica y agrícola (1822), reeditado como Teoría de la unidad universal (1841), El nuevo mundo industrial y societario (1829) y La falsa industria (1835).
Está sepultado Charles Fourier en el cementerio de Montmartre.

[1] Charles Fourier actuó impulsado por su pasión de las cosas triviales. Creía Fourier que el mundo estaba lamentablemente desorganizado, proponiendo una receta que abarcaba hasta lo detalles más nimios.
Podemos decir de él que era un excéntrico; otros dirán que fue un desequilibrado. Su mundo era pura fantasía: en su opinión, la tierra había recibido vida para ochenta mil años, de los cuales cuarenta mil correspondían a un periodo de vibraciones ascendentes, y el resto a otro periodo de vibraciones descendentes…y así sucesivamente.
[2] Phalanstères, que vendrían a ser una suerte de grandes hoteles, que tenían bastantes puntos de semejanza con las aldeas de Owen: un gran edificio central y en torno a este edificio, campos de cultivo y establecimientos industriales. Cada cual viviría en el hotel como mejor le pareciese, de acuerdo con su bolsa.
La eficiencia se alcanzaría mediante la centralización.
Todos estarían obligados a trabajar unas pocas horas al día.
[3] Una vez que el principio falansteriano conquistase el mundo y se hubiesen establecido los 2.985.894 falansterios necesarios, se celebrarían grandes competencias de jefes de cocina y de embotelladores de champaña.
Ahora bien, todo el proyecto resultaría sumamente provechoso y las utilidades no bajarían del 30%. Dichas utilidades pertenecerían a toda la comunidad.

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