CHRISTIAN WOLFF fue un filósofo racionalista de la ilustración alemana, nacido en Breslau [1], el 24 de junio de 1679, en el seno de una empobrecida familia de trabajadores del cuero (curtidores)[2], donde recibió su primera formación (en la Escuela luterana de la localidad) aunque posteriormente lo haría en la Universidad de Jena.
Pese a que la formación de Wolff era en filosofía y teología, su gran afición mientras estaba en la universidad, eran las matemáticas. Obtuvo su maestria en la Univesidad e Leipzig [3] y por recomendación de Leibniz fue nombrado profesor de matemáticas y ciencias naturales en Halle desde 1706 (1707)[4], universidad de la que fue destituido en 1723 por acusación de impiedad[5], pasando a Marburgo y siendo repuesto en su anterior cargo, en 1740, por orden de Federico II “el grande”[6] y donde permaneció hasta su deceso.
Discípulo de Leibniz [7], sus enseñanzas y escritos influyeron considerablemente en su época y pasaron a la posteridad, y particularmente a Kant, como un cuerpo doctrinal designado corrientemente -siguiendo la propuesta de su alumno suabo, Georg Bernhard Bilfinger (1693-1750)- con el nombre de “filosofía leibnizwolffiana”, o, como hoy se dice, “racionalismo dogmático de Leibniz-Wolff”[8].
En 1713 publicó su primer gran trabajo de campo, en alemán, Lógica. Más tarde, publica también en alemán, la metafísica (1720), ética (1720), la política (1721), física (1723), la teleología (1724), y la fisiología (1725).
Para 1728, Wolff aborda un mundo intelectual si se quiere más amplio y ambicioso, publicando sus estudios académicos en latín, como son: tratados sobre lógica (1728), la ontología (1729), cosmología (1731), la psicología empírica y racional (1732 y 1734), Teología natural (2 vols., 1736-1737), la práctica universal de la filosofía (2 vols., 1738-1739), ley natural (8 vols., 1740-1748), el jus gentium (1749), y ética (5 vols., 1750-1753).
Pero hubo dos aspectos cruciales dentro de la vida y el pensamiento de Wolff que modificaron el curso histórico de la manera de pensar la religión. El primero de ellos su enfrentamiento frontal con los pietistas de la Halle, debido a su compromiso con el método racional, su metafísica, su relativo éxito con los estudiantes y su abrasivo estilo personal que pronto levantó críticas. Luego vienen las ideas que condicionaban su pensar, como: la aceptación de la doctrina leibziana de la armonía preestablecida y su énfasis en el intelecto de Dios como control de la misma libertad divina. Wolff fue acusado de idealismo, fatalismo y determinismo, espinosismo y ateísmo (muy normal esta clase de acusaciones en su tiempo) y, muy seguramente las mismas tenían algún asidero real[9]. Cuando los esfuerzos de los contradictores de Wolff por modificar sus opiniones o disminuir su influencia, no arrojaron los resultados esperados, llevaron el asunto ante el rey Federico I de Prusia, quien lo depuso del cargo. Pero esta suerte de exilio tan solo aumentó la popularidad de Wolff.
El segundo aspecto a destacar era el compromiso de Wolff con la Teología natural. Wolff creía que su filosofía era el soporte ideal, antes que un obstáculo para la religión.
En su enseñanza y en sus dos primeros trabajos escritos, Wolff hizo su aporte relevante, a dignificar la lengua alemana como instrumento de trabajo científico. Fue proverbial su orden y sistematismo[10]. Dividía el conocimiento en tres partes: La historia como conocimiento de la realidad, la filosofía (en tanto conocimiento de la razón para los hechos) y las matemáticas, que era el conocimiento de la cantidad de las cosas. Subdividía la filosofía en: metafísica, física y práctica filosófica. A su vez la metafísica la dividía en: ontología, cosmología, psicología y teología natural. Popularizó el Sr Wolff la distinción entre los modos de conocer empírico y racional.
Wolff pronto domina los puntos de vista de la escena académica en Alemania [11]; sus estudiantes colman los puestos clave en las instituciones de educación superior y su prestigio es enorme. Se dice que Wolff fue el más influyente pensador alemán[12] entre la muerte de Leibniz (1716) y la publicación de la “Crítica de la razón pura” de Kant, en 1781. Fue pionero de conceptos como subsidiaredad (modelo de bienestar) y fue el creador de palabras como “monismo” y “dualismo” que aun se usan en filosofía.
Al final de su vida le fue concedido un titulo nobiliario [13]; fallece entonces el Baron Wolff en su finca (Riterrgut), cerca de Leipzig, en abril 9 de 1754.La paradoja de Wolff consiste en que la influencia de este pensador, dos generaciones más tarde, era insignificante y, tanto Hegel, Marx y Nietzsche (por citar algunos), lo consideraban superado. En el siglo XX ya no se enseñaría la filosofía de Wolff
[1] Capital de Silesia, actual Wroclaw.
[2] Siendo el único sobreviviente de seis hijos. Christoph Wolff, su padre, no obstante tenía aspiraciones intelectuales. Allí, recibiría una influencia netamente luterana.
[3] Su tesis versó sobre la ética de acuerdo con el modelo matemático.
[4] Enseñó además materias como ontología y ética.
[5] Y estaba tan mal su causa ante el rey que lo habían condenado inicialmente a muerte pero se le conmutó por el exilio.
[6] Un agnóstico declarado.
[7] Aunque decir que tan solo este cuerpo doctrinal influyo en su pensamiento sería esquematizar y simplificar demasiado, dado que tuvo mucha influencia luterana, calvinista, de teología católica, de las ideas de Aristóteles y Descartes, así como de las ideas de Newton.
[8] Aunque Wolff se molestara por estos motes e insitiera en que no era necesariamente, esta la descripción de su modo de pensar.
[9] Thomasius lo atacó como “un nuevo e insolente Confucio”. Esto debido a que Wolff se había declarado abiertamente un neo-confuciano, según la tradición de Zhu Xi (1130-1200)
[10] Se dice que estructuró el pensamiento moderno
[11] Fue llamado “el maestro de Alemania”.
[12] Con una cobertura que abarcaría a Alemania, Suiza, Polonia, el sudeste europeo y Rusia.
[13] 10 de septiembre de 1745.
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