¿Que es diabetes? ¿Me acompañan a determinarlo? Casi siempre cuando aludimos a la diabetes asumimos que es la diabetes mellitus (de que existen la tipo 1, tipo 2 y la gestacional, por ejemplo), aunque también existe la llamada dibetes insípida, la diabetes Mody, la diabetes renal, la diabetes tipo 1.5, la diabetes inducida por esteroides, etc.
La diabetes no es una afección única, sino un síndrome dentro del cual deben individualizarse diferentes entidades nosológicas. El nexo común de todas ellas es la hiperglucemia y sus consecuencias, es decir, las complicaciones específicas, las cuales son comunes a todas las formas de diabetes. La diabetes es un trastorno crónico de base genética caracterizado por tres tipos de manifestaciones: a) un síndrome metabólico consistente en hiperglucemia, glucosuria, polifagia, polidipsia, poliuria y alteraciones en el metabolismo de los lípidos y de las proteínas como consecuencia de un déficit absoluto o relativo en la acción de la insulina;b) un síndrome vascular que puede ser macroangiopático y microangiopático, y que afecta todos los órganos pero especialmente el corazón, la circulación cerebral y periférica, los riñones y la retina, y c) un síndrome neuropático que puede ser a su vez autónomo y periférico.[i]
[i] Resumiendo, esta dolencia se caracteriza por la incapacidad del páncreas para fabricar insulina en las cantidades requeridas por el organismo. Cuando las células del páncreas se encuentran alteradas, no fabrican la insulina necesaria, y como resultado de ello, se produce una baja absorción de glucosa, tanto por las células como por el hígado, y por consiguiente se eleva el nivel de glucosa en la sangre.
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Radicales libres
Los radicales (o radicales libres como se decía hace unos años) son átomos o moléculas o iones con electrones no apareados (impares), inestables. Como en últimas manejan cargas eléctricas, pueden ser positivos o negativos (hablando en terminología de electricidad). Estos radicales son muy reactivos (y ultra rápidos) y en el organismo humano, si se les permite circular, crean enfermedades degenerativas. Los radicales libres juegan un papel preponderante en la combustión, en la química atmosférica, en la polimerización, en la química del plasma y en la bioquímica por ejemplo.
Y para los que no lo sepan, los radicales libres nos oxidan constantemente, aceleran nuestro envejecimiento e inundan de enfermedad por donde pasan. Por eso son sinónimos de oxidantes. Los radicales libres empiezan por atacar la capa protectora de las células, constituidas por grasas para debilitar el escudo defensivo de las mismas y volverlas vulnerables a los agentes infecciosos, químicos hormonales. El ataque prosigue con las mitocondrias, esas fábricas que transforman los alimentos en energía. Como resultado del ataque de los radicales libres, las células mueren pues la agresión ha afectado el núcleo celular, alterando el ADN y el ARN, desarrollando enfermedades como esclerosis, inflamaciones crónicas, cánceres, deficiencias inmunitarias. Dicen los expertos que más de 100 enfermedades se pueden atribuír indirectamente a los radicales libres.
En las ecuaciones químicas, por ejemplo, la notación para referirse a un radica libre, es poniendo un punto al lado derecho del símbolo, por ejemplo CL2=CL.+CL. , donde el Cloro en gas se puede descomponer en dos radicales de Cloro atómico, por acción de la luz ultravioleta.
¿Cómo se forman los radicales libres? Sencillo. En nuestro cuerpo miles de millones de átomos y moléculas chocan entre sí frecuentemente. Bajo los efectos de una serie de acciones, como los rayos solares, por ejemplo, los átomos pierden o ganan un electrón; los perdedores en esta reacción salen a robar a su vez otro electrón para compensar su pérdida, perpetuando el desequilibrio. Segundo a segundo se forman radicales libres en nuestro cuerpo en un bucle sin fin, algo que los expertos suelen llamar estrés oxidativo o reacción de radicales en cadena. No obstante lo dicho, valdría la pena hacer una salvedad: existen procesos biológicos importantes para la vida donde los radicales libres juegan un papel importante, como en la destrucción intracelular de bacterias por las células fagocíticas, tales como los granulocitos y macrófagos. Además, ejercen una función benéfica en la inmunidad (los glóblos blancos fabrican radicales libres en su superficie, lo que les permite debilitar a su asaltante, sea una bacteria o un virus, facilitando la destrucción final del microbio), en la transmisión del ADN, la cicatrización, la fabricación de terminadas hormonas. No se trata entonces de declarar la guerra abierta a los radicales libres, sino de mantener el equilibrio entre estos y los antioxidantes
¿Cuales son las situaciones que generan más radicales libres? ¿No se lo ha preguntado? Pues aquí va la respuesta:
La respiración (por tanto el ejercicio físico intenso)
La digestion
El tabaquismo, el alcoholismo
La destoxificacion
La enfermedad (por ejemplo la infeccion, inflamacion, alergia)
El estres cronico o agudo
La exposicion a los rayos solares
La exposicion a contaminantes (los procedentes de la industria química como el petróleo, gasolina, desodorantes, disolventes; la exposición a los humos de la combustión, sean del cigarrillo o de leña; los compuestos orgánicos volátiles como el formaldehído, perfumes; el agua oxigenada; los plaguicidas; los metales tóxicos; los aditivos tipo sulfitos, colorantes, fosfatos, nitritos, derivados del benceno; los medicamentos usados en oncología, antiinflamatorios, antibióticos,antisépticos; metronidazol).
Una aportacion alimentaria excesiva.
Y cada día nos oxidamos un poco más, pues a mayor edad, mayor freno en la renovación celular. Para no ir más lejos, las mitocondrias generan el 90% de lo que nos es imprescindible para vivir, incluyendo la fabricación de un radical libre llamado superóxido (anión superóxido), que se calcula es fabricado anualmente cerca de 2 kg por un adulto. Dicho oxidante termina por atacar la propia mitocondria, reduciendo su capacidad de producir energía y produciendo más radicales libres, lo cual alteran los componentes de las células. A eso le podemos llamar envejecimiento. El paso del tiempo en los humanos va creando las condiciones para que los ataques de los radicales libres sean cada más devastadores. Lo sensato sería crear una cultura de la prevención, que incluya una alimentación antioxidante.
Los estragos de los radicales libres: inactivan los receptores; crean terror entre las enzimas y las vitaminas; oxidan las grasas; aceleran el proceso de fabricación de la agregación plaquetaria que podrían causar trombos en las arterias y venas; bloquean el transporte de nutrientes y de oxígeno; destruyen el soporte de las células; alteran los genes; enferman y matan a las mitocondrias; provocan acumulación de proteinas oxidadas e impiden la fabricación de otras nuevas, de tal forma que los tejidos se endurecen y se hacen fibrosos.
Ver también: Té verde
Te verde
El té verde (Camellia sinensis) es llamado en China “el elixir de la inmortalidad”. Una sola taza posee una actividad antioxidante superior a la de 100 g de fruta y verdura fresca. Dos tazas son más eficaces que dos vasos de zumo de naranja o que 120 mg de vitamina C.
El té verde resulta excelente para combatir a las nitrosaminas, unos residuos de nitratos que vienen en los alimentos ahumados o enlatados; al ser un alimento altamente antioxidante (ataca a los radicales libres) prolonga la vida (da longevidad); su peculariedad radica en los polifenoles- especialmente las catequinas- y los taninos; contiene además carotenoides, tocoferoles, ácido ascórbico o vitamina C y minerales como el Cromo, Manganeso, Selenio y Zinc. Pero ahí no paran sus maravillosas propiedades terapéuticas, pues el té verde reduce el colesterol y los triglicéridos; aumenta la tolerancia a la glucosa y mejora la sensibilidad a la insulina. Sirve para prevenir el cáncer del aparato digestivo, urinario y de la piel; previene el glaucoma y las cataratas. Es rico en flúor, lo que lo hace un poderoso aliado contra la caries.
Debido a su actividad antiviral tan acusada se emplea con éxito para prevenir y tratar gripes. El té verde provoca un aumento de la temperatura de la piel, es decir es vasodilatador. Pero ojo, no todo es “dicha” con la Camellia Sinensis, pues puede ser nocivo para quienes padezcan de úlcera o hipertensión arterial. Consumido en abundancia, el té verde puede provocar palpitaciones, hiperexcitaciones musculares y ansiedad. Irónicamente lo anterior es una bendición para los dolores de cabeza o migrañas.
Jamás se le ocurra revolver té verde con leche pues inhabilita algunos taninos y al mismo flúor presente dentro de sus compuestos. Y definitivamente es mejor tomarlo entre las comidas, pues al ser ingerido junto a estas, reduce la absorción del hierro.
Estudios recientes sugieren que los consumidores regulares de té verde son menos propensos a problemas cardiovasculares.
Los polifenoles y la teína presentes en el té verde, induce la termogénesis, estimulan la oxidación de las grasas, aumentan la tasa metabólica un 4% sin aumentar la frecuencia cardiaca.
Ver también: Acaí
Acaí
Se rumora mucho sobre el Acaí, esos frutos de color morado oscuro de una palma (euterpe Oleracea) que se da en zonas selváticas de Sudamérica. Es un fruto que mide unos 10-14 mm. 100 gramos de pulpa de Acaí, tienen 66.3 kcal, 13 gramos de proteína, 48 gramos de grasa o lípidos, 1.5 g de azúcares, 14 gramos de fibra, 56.4 mg de sodio, 932 mg de potasio, Calcio 286 mg, 174 mg de Magnesio, 1.5 mg de hierro, 1.7 mg de cobre, 7 mg de Zinc, 124 mg de fósforo, 0.25 mg de vitamina B1, vitamina E 45 mg. (1).
Como se puede apreciar, el contenido en grasas del Acaí es semejante al del aguacate, el de proteínas superior al huevo o a la leche. A esto podemos añadir que la cantidad de antocianinas (enzimas que actúan como antioxidantes naturales, pertenecen a la familia de los flanovoides y son responsables del color morado de este fruto) del Acaí llegan a 1 gramos por 100 gr de fruto seco,una cantidad interesante para ser usado como antioxidante, retardante del envejecimiento y para levantar las defensas del organismo, garantiza una mejoría en la circulación sanguínea, evitando la acumulación de lípidos o colesterol y triglicéridos, evitando la arterioesclerosis y el colesterol elevado.
Dentro de las otras propiedades nutritivas y terapeuticas del Acaí, tenemos, que protege el sistema nervioso y el cardiovascular por su trabajo contra la grasa; su alto contenido de fibra mejora el tránsito intestinal y la digestión de las personas. Algunos lo usan para elevar los niveles de rendimiento sexual y de energía en general de quienes consumen estos frutos en cualquiera de sus presentaciones comerciales. También se dice que el Acaí ayuda a dormir, desintoxica el cuerpo, hace que la piel luzca más joven.
Creo que vale la pena consumir Acaí, sin caer en los extremos de creer que cura todo lo que los charlatanes y mercachifles de feria sugieren. Es una fruta que vale la pena incorporar a la dieta habitual nuestra.
Por todo lo anterior recomiendo consumir el té de acaí bajo en calorías de La santé vital, en su presentación de 300 gramos, que adiciona también al té verde para potenciar sus propiedades antioxidantes y es una bebida instantánea a base de sacarosa.
Ver: lecitina de soya
(1) Datos obtenidos de Embrapa
Lecitina de soya
No es un secreto para los conocedores que la lecitina de soya (o soja como se dice en otras latitudes)se usa para adelgazar o como complemento ideal en las dietas y tratamientos para bajar de peso. Es valorada la capacidad que tiene este producto para emulsionar las grasas (debido a su riqueza en fosfolípidos), de tal forman que no se localicen ni en venas, arterias, corazón, caderas, barriga, etc., luego es un magnífico aliado de la circulación y en los tratamientos para reducir colesterol y triglicéridos, puesto que además acelera el metabolismo de las grasas. Pero ahí no acaban las bondades de la lecitina de soya, no, para nada, es también diurético, es decir que evita la retención de líquidos en el cuerpo. Es antioxidante, por sus contenidos en vitamina E y de Isoflavonas. Es una buena fuente de fósforo, de ahí que se asocie su consumo con buen rendimiento cerebral y mejora de la memoria.
La lecitina de soya previene la formación de cálculos biliares, contribuye a la limpieza y buen funcionamiento del hígado, así como a la eliminación de toxinas del organismo. ¿Por qué les hablo estas cosas? Primero por curiosidad intelectual y afán de divulgación y masificación de productos naturales, segundo porque venía algo pesado y decidí ponerme a régimen. Mi nutricionista me sugirió el uso de la lecitina de soya y decidí hacer una breve reseña de sus beneficios.
Ver también: queso