Falo

Vamos a hablar del falo o el pene en erección, del miembro viril masculino en la historia y en la credulidad de la gente.El culto al falo o falocracia comenzó cuando los hombres dedujeron que el abdomen globuloso de la mujer no era por sí solo la fuente de la fertilidad pues se necesitaba el falo o pene haciendo su labor para llevarlo a la gravidez, comenzando el fin del matriarcado[Adoración y culto a la feminidad].
Esta falocracia será más adelante ejercida en forma de poder y originará el patriarcado, que en su extremo más pernicioso será el padre del machismo.

El falo más antiguo hallado, corresponde al falo de Hohle, con una antigüedad de 28.000 años y corresponde al neolítico.

En China, el culto al falo estuvo entreverado con la veneración a los padres. La escritura china más antigua vinculaba «tierra» con «falo» y el mismo signo quería decir «antepasado».
La cruz egipcia con el asa (crux ansata), equivalente a la letra T, con un asa ovalada en la parte superior (originalmente el signo jeroglífico «ankh» vida), combinación gráfica de los genitales masculino y femenino, era un símbolo de la vida. Fue llevada por Osiris, un dios de la vegetación que aseguraba la inmortalidad, y por otros dioses, y más tarde (bajo el cristianismo, que a todo le ha dado la vuelta) fue aceptada por los coptos como signo de la fuerza vivificante de la cruz de Cristo. Todavía hoy podemos encontrar este símbolo fálico —que es, desde el siglo IV, signo de la dignidad papal, y, desde el siglo VI, de la arzobispal— en el palio sobre la casulla de los prelados católicos, en el que la entrada del cuello corresponde al asa de la crux ansata.
Pero el culto al falo se relaciona también con la creencia en el Más Allá. Así, el gran dios itifálico[del griego ithis, erecto; y phallos, pene.] Osiris sostiene su pene o lo señala, en las estatuas e imágenes, como demostración de su resurrección, prototipo de la resurrección de sus adoradores. «Oh, vosotros, dioses» reza una ins­cripción egipcia junto a la figura de un muerto que se levanta de la tumba, «vosotros que habéis surgido del falo, abridme los brazos». Y, por supuesto, el miembro también figuró en las tumbas de Grecia y Roma, como imagen de la fuerza generadora inagotable de la naturaleza, vencedora de la muerte.
Ahora bien, como símbolo prototípico de la potencia, el pene desem­peñó en muchas religiones un papel central.
Ya en las figuras de animales antropomorfos de las pinturas de la época glacial destaca una y otra vez su enorme órgano sexual. En el pa­leolítico suele aparecer junto a los caracteres sexuales femeninos, como símbolo para el culto o como medio fecundador con poderes mágicos. Y, finalmente, hay una gran cantidad de estos emblemas en las creencias de muchos pueblos orientales y occidentales; los símbolos sexuales se siguen repitiendo en ritos, mitos y cuentos.
Adoración del falo en el lejano Oriente.
En la India, los pueblos anteriores a la llegada de los arios se llaman ya, en la literatura sagrada del país, los «adoradores del falo». Indra, dios principal de la religión védica, acompañado del toro como representación de la capacidad genésica, tiene los testículos —que, por cierto, son mil— del más rijoso de todos los animales, el macho cabrío. «Tú, el de prodigiosa fuerza» le ensalza el Rigveda, «haz que se hinche la manga del hombre (el pene)». «Vosotros, hombres del pene, erguid el pene, ponedlo en actividad frenética, retozad en pos del botín, empujadlo hasta el límite (o: hacedlo eyacular), al hijo de Nishtigri, a Indra». Y él mismo, como poderoso héroe procreador, embaraza a «las no desposadas» —mientras éstas borbotean «como manantiales al brotar»— y «a las jóvenes que se desvanecen».
En todos los templos de Shiva, un dios principal del hinduismo, el Linga acompaña al Yoni como forma más frecuente y destacada de Shiva. Aquél sigue siendo uno de los ídolos más venerados de la India, muchas personas lo llevan al cuello como amuleto, lo encontramos deificado en casas y campos y todavía lo podemos ver sobre los túmulos a modo de símbolo del renacimiento, como antaño se hacía en Roma con el falo. Desde tiempos remotos, el santuario nacional del Nepal es un gran Linga flanqueado de números templos. Las religiones védico-brahmánica e hinduista están completamente impregnadas de sexualidad y, a partir de ellas, la adoración de la vagina y el falo encontró acogida incluso en el budismo.[1]
En el sintoísmo japonés, rebosante de ideas de fertilidad, se conoció hasta tiempos muy recientes un culto del pene de gran difusión, con grandes templos, fervorosas plegarias y falos votivos. Y algunas tribus africanas siguen practicando el coito ritual.
El culto del falo en Egipto, Grecia y Roma.
En Egipto, donde se decoraban los relieves de los templos con los grandes órganos sexuales de los dioses, el dios de la fertilidad Min fue presentado itifálicamente. Las estatuas de Osiris como animal de tres penes eran llevadas en procesión, mientras las mujeres —que en ese país gozaron durante mucho tiempo de gran estimación— agitaban excitadamente, mediante un mecanismo de cuerdas, la imagen del dios, que exhibía un enorme falo. «No hay ningún templo (egipcio)», se horroriza en el siglo III el obispo Hipólito de Roma, «ante cuya entrada no se muestre lo Oculto desnudo, erecto, coronado con toda clase de frutos de la Creación. Se halla no sólo ante las imágenes de los templos más santos, sino también (…) en todos los caminos y en todas las calles y en las casas como barrera o mojón».
Pero hay más.
Los egipcios entronizaron el pene del dios Bes[2] y el dios Ra. Un amuleto en forma de glande o pene circunciso, venerados desde el Egipto de los faraones.
En el templo de Hierópolis se alzaba todo un frontispicio con enormes falos de unos quince metros de altura cuya construcción se atribuía a Dionisos, el dios que «ha resistido al cristianismo más tiempo que todos los demás olímpicos y que aún llegó a alumbrar los siglos oscuros con algo de su jovialidad».
También en Grecia los genitales humanos gozaron en mayor o menor medida de su homenaje ceremonial y el falo, de forma similar a lo sucedido en la India, se convirtió en un símbolo religioso[3]. Fue ensalzado en vasijas y pinturas, mediante canciones y bailes. Estaba incluido en el vestuario de los actores. Las procesiones fálicas eran muy habituales, tenían lugar incluso en las fiestas estatales; sátiros y silenos llevaban en ellas rígidos miembros masculinos como símbolo de una causa sagrada.
En los misterios de Afrodita también le correspondía al pene una especial significación, al igual que en el culto de Atenea, en la Arreforia —una festividad ática del mes Esciroforión (de mayo a junio) — o en la Haloa —una fiesta ática de carácter orgiástico dedicada a Deméter y Kore (y quizás Dionisos) en el solsticio de invierno—.
Como ídolo específico de la fuerza genésica y la fertilidad se adoró en Grecia, Asia Menor y finalmente en todas partes del Imperio Romano al popular Príapo, quien, con el tiempo, unificó bajo su nombre a gran número de otros dióses fálicos, siendo eternizado por los poetas romanos en versos de una obscena jovialidad. Hijo de Dionisos y Afrodita, protector de los jardines, campos y hogares, su animal sagrado era el burro, prover­bialmente lascivo. A menudo se encontraba a la entrada de las casas, como propiciador de su fortuna, y las vírgenes y las matronas, para volverse fértiles, montaban sobre su miembro erecto, descomunal y rojizo.
Hermes —según algunas genealogías, progenitor (con Afrodita) de Príapo—, dios de la fertilidad, de los animales y de la fortuna, patrón de la juventud y de los gimnasios[4] —en los que los hombres creían poder regenerar su potencia cuando se debilitaba—, también fue representado con el pene erecto, el Herma, una pieza de madera añadida o una piedra, decorada, ungida, besada, y más tarde —en Grecia e Italia— usada como adorno de calles y jardines.
En Roma se celebraban con pompa las Liberalia, una antiquísima fiesta del dios Liber o Baco que, al menos en Lavinium, duraba todo un mes y era de completo libertinaje. Durante la misma, un gigantesco falo recorría la ciudad y el campo en una fastuosa carroza y las más prominentes matronas decoraban ante todo el pueblo el membrum inhonestum, como dice San Agustín, con coronas de flores. En la fiesta de Venus en agosto, las damas conducían el amado miembro en procesión festiva desde el Quirinal hasta el templo de Venus y lo depositaban en el regazo de la diosa. El pueblo romano llevaba el falo como talismán; y sus generales victoriosos habían venido enarbolando el emblema ante sus carros del triunfo antes de que fuera incorporado al culto imperial.
En Uppsala, Freyr («el señor»), demonio de la fertilidad nórdico, sobe­rano del sol y la lluvia, guardián de las cosechas, de la paz y del goce, junto a Odín y Thor, se jactaba en su templo principal de su enorme «estaca del placer». Y la fuerza del mismo Thor —el más popular de los dioses germanos, para quien el macho cabrío era sagrado— era indicada por su falo.
En suma, desde la India hasta África, desde Egipto hasta el país de los aztecas, muchos dioses de la procreación desfilan penis erectus en mano[8]. Y hasta la época contemporánea los objetos genitales de culto son venerados y celebrados en la intimidad, cuidados con mantequilla derretida y aceite de palma, o con grasa que «unge el bálano» [5].
Ver también: La Diosa Madre
Para el hombre primitivo, la vagina y el falo, como portadores de la capacidad engendradora y reproductora, son sagrados, sus poderes más tangibles frente a la muerte. Esto lo muestra de manera exquisita la leyenda india del dios Shiva, irrumpiendo desde el Linga (falo) para matar a golpes a Yama, dios del reino de los muertos, y liberar a su propio adorador. Shiva también se materializa en las vulvas de las mujeres seductoras.
[1] Es bien sabido que en los templos de la India, tales como en los de Konarak y Khajuraho, y en el de Assam en Guahati, dedicado este último a Jmakhya, la diosa del amor, se encuentran en abundancia en alto y bajo relieve, que adornan a profusión dinteles y cornisas: son parejas en pleno acto sexual, en las que se observa el pene copulatorio de manera explícita, por lo general a mitad del recorrido de la penetración. Cuando se elaboraron estas imágenes, téngase en cuenta que era normal que en los templos hubiera prostitutas haciendo parte de las organizaciones y rituales religiosos. Se supone que días después de la boda, los desposados iban a orar y a aprender las variadas técnicas del coito.
[2] Este dios solía representarse como un enano de cejas gruesas, con rabo y un enorme pene. Su función era ser el guardián contra el infortunio, facilitar la fertilidad y proteger a los niños.
[3] Creo que el poder fálico aparece en Zéus en todo su esplendor poseyendo el Olimpo femenino. Pero más que él, fue su padre Cronos el que hizo esta transición: para librarse del inmenso poder de su padre, Urano, lo emasculó, es decir le cortó los testículos y el pene y los arrojó al mar. Este pene habría de emerger de la espuma marina dando nacimiento a la diosa del amor, Afrodita. Luego la máxima divinidad femenina proviene de acuerdo a esta leyenda de un pene divinizado.
Pero eso no es todo. Zéus habría de violar a su propia madre, Rea; se desposó con su hermana Hera y embarazó a la propia Afrodita (algo así como su tía).
[4] Según cuenta Petronio en el Satiricón, las fiestas fálicas romanas estaban dedicadas a este dios. Se hacían en Mayo y la decoración de las calles eran grandes falos. Al parecer Priapo era oriundo de Asia Menor y se representaba como un gnomo con un enorme pene más grande que él mismo.
[5] En Yucatán se han encontrado falos tallados en la roca hasta de dos metros de altura. Los artesanos mayas, chibchas, quimbayas y tumacos, así como los mochicas y otros preincaicos, elaboraban una variada gama de vasijas y figurillas antropomorfas con enormes falos.
[6] Bibliografía consultada:
Deschner, Karlheinz. Historia Sexual del Cristianismo. Editorial Yalde, 1993.
Acuña Cañar Alonso y Guerrero gonzález Pedro. El honrable miembro. Sexología en la era del viagra. Editorial Grijalbo S.A. Santafé de Bogotá D.C., 1998.
Anexos:
-) Pene y Judaísmo:
Pene y judaismo, un tema serio, algo fortuito dentro de las lecturas de un curioso blogger cuando se enfrentaba en los pasajes del Antiguo testamento a los juramentos entre los patriarcas. Los juramentos eran algo sagrado, tanto es así que lo hacían poniendo la mano “debajo del muslo” (véase génesis 24:1-4, 47:29 y así sucesivamene). Dicen los pies de página de las biblias católicas que esto se hacía para dar firmeza inquebrantable al juramento por el contacto con las partes vitales.¿Partes vitales? Sí, aquellas sin las cuales la vida es imposible; las fuentes de la vida, aquello imprescindible.A nivel anatómico resulta que el hueso sacro es la parte terminal más baja de nuestra columna vertebral, mientras que la región sacra es la región del bajo abdomen, situado entre el sacro y el pubis. Luego la región sugerida como debajo del muslo puede estar entre el perineo y los genitales externos o el pene y los testículos.Luego no es descabellado pensar que los patriarcas juraban cogiendo o al menos tocando el miembro viril de su aliado o socio de juramento, acto que se realizaba entre machos…las damas no podían jurar o sea que no podían tocar o coger las partes sagradas de los hombres a manera de ritual colectivo o de costumbre legal de este pueblo.
En otro ítem donde se le da el cariz de sagrado tanto al pene como a los testículos dentro del judaismo, es en el tema de los eunucos, unos varones castrados, de tal forma que su pene no pudiera cumplir su labor biológica de reproducción y pudieran cuidar su harén o grupo de mujeres sin temor a embarazos indeseados.
La palabra eunuco proviene del griego euné = lecho; ekhein= guardar.O sea que los eunucos guardaban el lecho de las mujeres de los demás.Hemos de inferir que los pobres eunucos, al ver pordebajeada su hombría y virilidad, debían ser muy mansos y dóciles.
Según Deuteronomio 23:1, los eunucos no podían ingresar al lugar sagrado. En ciertas versiones se alude a eunuco como quien es castrado , tiene el pene mutilado o los testículos aplastados. luego alguien con el pene curvado o lastimado podía ser marginado de las ceremonias litúrgicas tan trascendentales dentro de estos pueblos.Luego debía existir una autoridad competente que determinara quién tenía estos defecticos que le impedirían “ejercer” sus oficios religiosos. Lo que me hace rascar la cabeza y la barbilla, es que las incurvaciones o desviaciones del pene solo se pueden apreciar con el miembro viril erecto.
-)Pene y cristianismo:
Nos toca en suerte hablar de cómo asumía ciertas actitudes la sociedad occidental frente a su majestad, el pene.Pero intentemos abordarlo, dándo un pequeño rodeo. Veamos inicialmente cómo se representaba inconográficamente las caricias o toques en las partes altas, es decir los contactos “puros” entre los dos sexos, de acuerdo con la tradición pictórica. Ni se crea que esto es invención post- cristiana. A esta clase de gestos o posturas, se les llamó, mamola, que generalmente consistía en le toque tierno por parte de un varón, de la barbilla de una mujer (casi nunca al contrario). Desde el antiguo Egipto se observa cómo Ramsés III le hace una mamola a su acompañante; o cómo Teseo, rey de Atenas, toca la barbilla de Ariadna. Durante la edad media y el renacimiento esto fue frecuente; los pintores de la virgen y el niño ponían al infante acariciando la mandíbula de su madre; luego, con el romanticismo, esta costumbre se perdió. Luego era frecuente el toque de la cara ajena para agredir y ofender. Pero durante el renacimiento se hizo normal observar pinturas de grandes artistas pintando cómo le era tocado el pene o los genitales de Jesús (bien fuera niño o adulto) por parte de su madre o aún por cuenta de él mismo.Ejemplos de esta aseveración son: La virgen entronizada con el niño (del taller del Giotto); en La sagrada Familia de Lorenzo Lotto, no se los toca sino que los agarra, como sucede en el cuadro pintado por El Veronés, presentación de la familia Cuccini a la virgen (1571); en la Madona di Candelabri de Boticelli; la sacra conversazione de la Escuela de Mantegna; etc. Pero hay otros cuadros o pinturas donde se ve a jesus jugando con su pene o acariciándolo plácidamente:Adoración de los magos (Escuela de Brujas, siglo xv); la sagrada familia con Santa bárbara y San Juan Niño de El Veronés; etc.
Pero eso no es todo; algunos artistas plasmaron el cristo yacente tocando sus genitales sin rubores: David Kindt, Lamentación (1631), Miniatura de las pequeñas horas de Jean de Berry, en la que una mujer próxima a Jesús, toca la mano de Jesús con la que a su vez coge su pene. La escultura denominada Piedad, que data de 1490, muestra a un cristo yaciente en las piernas de María, tomando sus genitales con una mano, mientras la virgen toca esa misma mano. Y los ejemplos proliferan.
Deduzco, que pese a las prohibiciones eclesiásticas y a las inquisiciones, si estas obras superaron la prueba del tiempo, posiblemente sean conformes a los textos sagrados o por lo menos al cristianismo imperante en su entorno.Tal vez no reflejen caricias descaradas sino tan solo señalen la importancia del miembro viril en la historia cristiana o mejor aún, del pene del sujeto hecho dios, de tal forma que siguiere siendo humano y fuente de vida quizás.

Ver también sexualidad en Grecia y Roma

Pene pequeño

En pene pequeño cuento una odisea que cualquier varón puede vivir en términos del tamaño de su pene. Post que migra desde un blog anterior.

Mamá, tengo el pene pequeño, le dije aquel día. Mamá no me hizo mayor caso, solo musitó: “relajese mijito, ya crecerá”. Eso fue cuando cumplí 8 años. Llegados los doce, mi prima entró a la ducha cuando me estaba cambiando después de un duchazo me miró desnudo, se detuvo unos estudiados segundos escrutándo mi miembro viril y me dijo picaronamente: primo, tiene el pene pequeño (mentiras, dijo textualmente, el cacao). Recuerdo que ese día ni corto ni perezoso me subí a la alcoba de mis tías, me empeloté frente al espejo cuerpo entero, estudié el tamaño de mi pene, de perfil, de frente, cogí un metro de sastrería que tenía mi abuelita sobre la máquina de coser Singer (de esas de pedal que ya no se ven ni mucho menos se usan), agarré mi achantado (o avergonzado, como prefieran) penecito y lo medí, de largo y en derredor. Tuve las novias que fueron menester tener y cuando tuve mi primera relación sexual, nadie me dijo nada, o sea que asumí que mi pene era de tamaño normal…Tuve acceso con los años a los videos pornográficos (que alce la mano el primero que no haya visto uno asi solo sea por curiosidad…)y miraba el tamaño descomunal de los penes de los protagonistas, y mentalmente los comparaba con el mío y …pues…la verdad…salía perdiendo, me sentía estafado…Pues me puse a investigar y aquí están las conclusiones que obtuve sobre si mi pene era o no demasiado pequeño:
Para empezar, esas cucharachas intelectuales que le meten a uno sobre el tamaño del pene de los varones de raza negra, es en general un sofisma de distracción. El tamaño del pene en erección es directamente proporcional a las capacidades de elasticidad del mismo. Hay penes que en estado flácido miden 8 cms y en erección alcanzan el doble, así como hay penes que en estado de reposo miden 11 cms y en erección alcanzan solo 12 o 13 ms… (Y yo desconfiando de los 18 cm que me regalo la madre naturaleza- cuando está alegrón y bullanguero el dichoso pene-). O sea que un pene grande cuando está flácido no necesariamente es un pene grande cuando está erecto y viceversa[1].
¿Y como se mide técnicamente el pene para determinar si es grande, pequeño o sencillamente “normal”?
Permítaseme recapitular, antes, al respecto unos apartes interesantes.
Un estudio ejecutado en el año de 1899 por el Dr Loeb, en Alemania, estudiando el caso en 50 individuos, obtuvo que en promedio el pene en flacidez, medía 9,5 cms.
Kinsey, en 1948, sobre una población de 2.770 varones, señaló que el pene promedio en falcidez de los señores, medía 9,7 cms, mientras que el pene promedio en erección, medía 15 cms (al menos eso decían los encuestados, no porque el Dr Kinsey cogiera pene por pene a medirlos).
Wessells, en 1996 sobre un tamaño muestral de 80 hombres, señaló en promedio 8,6 cms en flacidez y 12,8 erecto.

Ahora bien, parte de la angustia de un varón sobre el tamaño de su pene está relacionado con el deseo de ser sexualmente idóneo y, dado que nuestra sociedad estima que “entre más grande, mejor”[2], se supone erróneamente que un pene grande dá más satisfacción sexual a una mujer. Patrañas. El tamaño del pene apenas afecta fisiológicamente a la mujer (ahora, psicológicamente tiene una relevancia gigantesca por norma general). ¿Verdad? Pues claro. Resulta que la vagina se adapta por igual a un pene erecto “grueso” o “delgado”; del mismo modo la longitud del pene es irrelevante (así determine la profundidad de la penetración vaginal), debido a que la parte interior de la vagina y el cérvix tienen pocas terminaciones nerviosas sensoriales.
Pero… ¿Por qué en los videos porno se ven esos penes tan grandes? A ver, todo depende del ángulo de enfoque o los primeros planos, de la selección de actores con penes grandes y otros factores, como la diferencia visual entre la perspectiva con uno ve sus genitales (que se ven chiquitos debido al angulo de enfoque) y la que se obtiene viendo el pene de otro en una pantalla.
Y para terminar este relato sobre el pene pequeño, nótese que todos los penes de los actores en una película porno, tienen el pubis depilado o corto el vello púbico, para hacerlos ver más largos (y además esos lentes de pescado….)
Luego cuando mi hijo me diga que tiene el pene pequeño, le diré sonriente: pequeño dijo, ¡cuales!!!!
Leer tambien: pene y tao, técnicas para la fellatio, disfunción eréctil,  erección
[1] El pene de la persona de color, en flacidez, tiene un promedio mayor que en individuos de raza blanca, india o mestiza. Pero sus tejidos son menos elásticos, luego el incremento en erección no es proporcional: un pene de una persona de color, que mida 12 cms en flacidez, puede tener en erección 14 o 16 cms en promedio.
[2]Es lo que nos venden los medios masivos de comunicación, mostrándonos los genitales del varón más grandes de lo corriente.

Pene y tao

Pene y tao, un resumen de ciertas enseñanzas orientales para comprender mejor nuestra sexualidad y aplicarlas en procura de éxtasis y relaciones íntimas más placenteras y prolongadas, independientemente de monogamias o poligamias.

Resulta claro que la clave consiste en prolongar los orgasmos, evitando al máximo la eyaculación, recurriendo a toda suerte de preámbulos y a cambios de ritmo en las penetraciones. Pero me gustaría contarles los términos poéticos usados por los chinos y sus equivalencias occidentales. Por ejemplo el pene es el tallo o instrumento de jade (el jade es el esperma seco de dragón en la mitología china, también era identificada como una gema imperial de mayor valor que el oro o la plata), el pico yang, el arma yang, la cabeza de tortuga o el embajador. El orificio de la vagina recibe varios nombres como portal o puerta de jade, cueva de cinabrio, puerta del niño, una pulgada cuadrada, palacio celestial, valle de soledad y sendero del ying. Luego los órganos sexuales tanto masculinos como femeninos son valiosas joyas que se deben cuidar y acicalar debidamente, pues los embajadores no se andan metiendo en cualquier palacio.

Para el tao, el tamaño del pene no es algo relevante sobre todo frente a la pericia para usarlo adecuadamente en la lides amorosas, el tamaño del pene es una consideración externa y el placer coital generalmente es una sensación interna, es lograr que el yin y el yang se encuentren en armonía. Generalmente los miembros viriles largos no suelen ponerse lo suficientemente duros o erectos, en tanto los cortos logran una erección potente.

El tao nos recuerda que la profundidad, la intensidad, los ángulos y el ritmo en las penetraciones son cruciales a la hora de dar y recibir energía durante la unión sexual y que no son los mismas de acuerdo al grado de excitación de nuestra pareja.

Nota: adjunto así mismo un texto que originalmente se llamaba sexo y tao que creo que enriquece y complementa el anterior:Veremos que enseña el tao respecto al sexo y cómo puede beneficiarnos esto para un mejor vivir de acuerdo con la naturaleza.

Como el tao habla de equilibrio, de energías complementarias (yin yang), del Tao como reunión y germen de las mismas, tener sexo o hacer el amor es un ritual no solo sagrado sino necesario entre los hombres (yang) y las mujeres (yin), no solo para procrear como fiesta de vida, sino para asegurar los sacrificios a los antepasados por muchos años más.
Pero el sexo para el taoísmo era mucho más que meter y sacar o insertar rápidamente el pene (tallo de jade) dentro de la vagina (puerta de jade) de la mujer a toda velocidad y eyacular en 30 segundos como todo occidental ebrio o estresado.Subyace en el copular, la necesidad perentoria para el hombre de empaparse y absorber la ilimitada energía yin de la mujer, que como fuerza generatriz la hace relativamente insaciable y propicia para muchos orgasmos en línea y, a su vez, de ser capaz el hombre de activar esta fuerza volcánica yin dentro de la mujer.Así se fortalecía la vitalidad masculina (su ki), dando placer, no buscando tan solo, egoístamente, el suyo propio.Como la fuente de energía para el hombre, su semen, es yang, limitado en su cantidad, no debe desperdiciarse; ha de equilibrarse convenientemente con energía yin de la dama en cuestión, de ahí la importancia crucial de prolongar el placer femenino y/o de su completa satisfacción.
Si el hombre es capaz de dar satisfacción sexual a la mujer sin eyacular, fortalece su columna vertebral, su cerebro y todo su organismo.Veamos algunas ideas concretas al respecto.
Estimulando el borde superior de la vagina, los labios mayores y el clítoris, con su pene, haciendolo girar con sus caderas, seguramente la dama obtendrá un gran placer.Esto se logra en posturas de frente.

Estando la mujer de espaldas, a cuatro patas, como un perrito, el varón la penetra profundamente varias veces y luego lo hace despacio y levemente otras cuantas; esos cambios de ritmo harán oscilar las cimas del placer para su pareja. Siendo el ángulo de penetración distinto y la abertura de la vagina (joya escarlata) también, los dos disfrutarán de manera satisfactorio, máxime si el varón puede observar los glúteos, cadera y espalda de su amante. Según los chinos, así se evitarán las cien enfermedades.

El buen sexo dentro de la doctrina del tao, es como la unión del cielo y de la tierra; se supone que quienes le asignen esta importancia cósmica a este hecho, tomarán el sexo como algo superior, divino y no andarán regando su simiente a diestra y siniestra o copulando como locos sin horizonte definido.
Hacer el amor debe involucrar coordinar los ritmos de quien yace arriba y de quien yace abajo; en caso contrario obstruyen el curso del intercambio de energías.
Por supuesto que toda relación sexual exitosa desde el punto de vista oriental comienza con un agradable entorno donde la mujer se sienta importante, bonita, deseable; implica palabras y halagos, besos en los labios, abrazos y caricias descendentes; mucha atención a los pechos y región genital de ellas, recordando que hacer el amor o tener sexo es más que penetración; insertar el miembro viril dentro de la grieta de oro es uno de los pasos superiores no el único, aunque nos guste mucho a los varones. La relación sexual inolvidable puede ser una escalera redonda y ascendente de escalones finos o una caída mortal vertiginosa y rápida según el grado de excitación de los amantes implicados.

Como consejo para retener la eyaculación (si no se hace por medio del control de la respiración y los cambios de ritmo), se puede oprimir con dos dedos, el conducto seminal, debajo de los testículos, en el perineo; se puede cambiar de posición, preferiblemente con ella encima, así se alarga o dilata el orgasmo masculino, sin eyacular (lo contrario también es cierto); también apretando sus esfínteres controla la eyaculación.

Para placeres más celestiales, contraiga su vagina y apriete el pene de su amante, si es mujer; o contraiga sus esfínteres y haga con ello levantar su miembro viril dentro de ella, si es un hombre.
Seo y tao, indicadores categóricos de que el amor y las disciplinas religiosas o místicas, pueden ir de la mano.

Ver: pene pequeño,  I ching y sexo, sexo meditativo, erección

Disfuncion erectil

Hablemos de la disfuncion erectil o lo que comúnmente llamamos impotencia sexual o incapacidad para mantener una erección satisfactoria para el coito. Hace parte de las disfunciones sexuales (situaciones que menoscaban las respuestas fisicas ordinarias), esas traumáticas situaciones en las cuales muchos varones mayores de 40 años alrededor del mundo se ven envueltos, sencillamente porque “no se les para” el miembro viril, algo que causa vergüenza y aun miedo a sostener relaciones por temor a fracasar en el intento.

La edad no necesariamente disminuye el deseo sexual pero sí afecta la cantidad, la fuerza de eyaculado y la tensión muscular respectiva.

La disfunción erectil puede ser de dos tipos: la primaria, que es cuando el varón nunca ha podido realizar el coito, pues el sujeto no ha conseguido ni mantenido una erección, lo que se asocia por lo general a factores psicológicos o a factores hormonales (bioquímicos); la secundaria, que es cuando el sujeto ha logrado copular una o varias veces antes de padecer el transtorno. Lo que primero buscan los expertos en la disfunción erectil es una posible causa orgánica, de orden vascular* o nuerológico **, aunque la mayoría de veces la disfunción eréctil obedece a causas psicológicas, estrés organico, falta de intimidad o carencia de adaptación a su pareja sexual, así como el miedo al desempeño sexual( como si el acto sexual en sí fuera una competencia o un acto productivo). Pero también la impotencia sexual puede venir del consumo de ciertas drogas como los ansiolíticos, betabloqueantes, antidiabéticos, etc, que disminuyen las capacidades sexuales del hombre.

El asunto, más allá de lo estrictamente medico y medicinal, es que la disfunción eréctil hace que su pareja sexual se culpe a sí misma por no ser lo bastante atractiva para excitar a su compañero, le falten ardides para seducirlo o, posiblemente “lo aplaste” con su ardor. Pero no faltan las mujeres que acusen a sus parejas que padecen impotencia sexual, de tener líos de faldas fuera de su relación, de ser gays o de no sentir suficiente amor por ellas.

Resulta curioso señalar que la impotencia sexual general miedo al desempeño sexual y viceversa. Vale la pena atacar los factores de riesgo, la clase de cosas que inciden en una disfunción eréctil con una dieta balanceada, ejercicios aeróbicos, nada de tóxicos, poco estrés y así sucesivamente.

Médicamente hay muchos tratamientos que se aplican según sea el caso: existen anillos de constricción para quienes padecen de lagunas venosas, también hay dispositivos de tumescencias por vacío, que pueden causar hematomas en el pene del paciente. Existen así mismo inyecciones peneaneal pero también pueden causar hematomas en el miembro viril y hasta priapismo. A nivel comercial se le ha hecho mucha publicidad al Viagra o al Sildenafil o sildenafilo por su presunta efectividad, al facilitar la erección al darle potencia al óxido nítrico para que actúe en el sistema liso muscular y haya mayor flujo sanguíneo en el pene. No obstante la acción del viagra actúa solo si hay deseo sexual de por medio. ¿Sabían ustedes que el viagra fue diseñado inicialmente como ayuda para tratar las anginas de pecho, al obrar sobre el espasmo arteriolar ? Lastimosamente fracasó…pero uno de sus efectos colaterales era que incrementaba las erecciones. El inicio de la investigación empezó por allá en 1975 y los resultados definitivos y negativos en anginas de pecho, en 1990. Vista su nueva ventaja se reorientó la investigación y se descubrió porqué sucedían las erecciones al consumir Sildenafil: resulta que en el interior de las zonas cavernosas del pene existe una sustancia, la PDE5 que reacciona ante este producto químico y esto desencadena el proceso de erección.

Para cerrar este artículo informativo sobre la disfunción eréctil, unas pautas de la medicina tradicional china, implementando masaje para contrarrestar la impotencia: Se masajea vigorosamente un punto ubicado a 4 dedos debajo del ombligo, sobre la línea media; también se puede hacer presión en un  punto localizado en la punta espinosa de la segunda vértebra lumbar a la altura de los vértices de las crestas iliacas y, en un tercer punto ubicado en la cara interna de la pierna, a 4 dedos por encima de la punta externa del tobillo. Esto de masaje chino se debe hacer a diario durante unos 3-4 minutos durante por lo menos un mes para notar mejorías.

* Como la arterioesclerosis de las venas peneanas y las lagunas venosas(en lo que inciden el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión). Si la causa es hormonal, entonces habría que buscar entonces en el aumento de la prolacticna, el hipertiroidismo o en el síndrome de Cushing para hallar respuestas.

** Mal de Parkinson, esclerosis múltiple, uso de alcohol, marihuana, coca, LSD, etc.

Ver también: dia del orgasmo femenino, Budismo tántrico

Ereccion

Debemos entender bien la ereccion si queremos, en el siguiente artículo, hablar a carta blanca sobre la disfunción eréctil.

Pero veamos algo de historia de la medicina asociada a la erección y al conocimiento científico del pene. Constanzo Varolio (Variolius), en 1573 explicó que la erección se debe a un mecanismo sanguíneo. Dijo que la sangre fluía libremente en el interior del pene y que en un instante determinado quedaba atrapada dentro del miembro viril porque las venas se cerraban. Palabras más, palabras menos, decía Varoli que se formaba como un bolo sanguíneo a presión que causaba la dureza y el aumento de tamaño. Pasaron más de 350 años antes que nadie más se atreviera a estudiar el pene, bien fuera por prejuicio religioso o cultural, hasta cuando un Dr Conti completó la idea de Varolius argumentando que existía mayor flujo de sangre por las arterias  que aumentaba la congestión por así decirlo, algo que confirmarían las ecografías doppler o ultrasonografías dinámicas.

Generalmente para que haya erección hay una excitación sexual previa o una estimulación  que active la erección como tal, siendo como es un mecanismo de vasoconstricción, pues la sangre fluye hacia el interior de las partes esponjosas del pene, haciendo que este se agrande y endurezca, como si de un sistema hidráulico se tratara.La cantidad de sangre dentro del pene erecto es unas 10 veces el volumen sanguíneo del pene en reposo. (Para los despistados que no saben, recordamos que el pene no tiene soporte óseo ni un músculo peneal que controle el proceso por así decirlo. Ahora, en este proceso influye el sistema nervioso, pues los impulsos eléctricos son transportados por el mismo, disparando los neurotransmisores como los vipérgicos, prostaglandinas, óxido nítrico, etc. Por eso los expertos hablan de la erección como un mecanismo psico-neurocirculatorio o psico-vascular y peneano con una base hormonal. No se sabe a ciencia cierta la función de las hormonas androgénicas como la testosterona, andostrelorona y demás en la erección, aunque ellas solas no son capaces de causar un pene erecto pues no actúan en el proceso de transmisión nerviosa ni en el proceso sanguíneo. Por eso los estudiosos de la erección han experimentado con sustancias vasoactivas (que producen gran dilatación de arterias y activan los neurotransmisores, produciendo un intenso y rápido aumento en el flujo de sangre) que sí pueden producir una erección inmediata.

Ver: fantasías sexuales, intercambio de parejas