Jaime Sabines:antologia

Esta es mi antología poética personal de Jaime Sabines, lo que más me gusta de su producción; como toda antología es muy subjetiva pero igual quiero compartirla con ustedes:


Horal

El mar se mide por olas,/el cielo por alas,/nosotros por lágrimas.

El aire descansa en las hojas,/el agua en los ojos,/nosotros en nada.

Parece que sales y soles,/nosotros y nada…

——————

YO NO LO SÉ DE CIERTO, pero supongo/que una mujer y un hombre/algún día se quieren,/se van quedando solos poco a poco,/algo en su corazón les dice que estan solos,/solos en la tierra se penetran,/se van matando el uno al otro.

Todo se hace en silencio. Como/se hace la luz dentro del ojo. /El amor une cuerpos.

En silencio se van llenando el uno al otro.

Cualquier día despiertan, sobre brazos;/piensan entonces que lo saben todo,/Se ven desnudos y lo saben todo.

(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo).

—————–

MI CORAZON EMPRENDE de mi cuerpo a tu cuerpo/último viaje.

Retoño de la luz,/agua de las edades que en ti, perdida, nace.

Ven a mi sed. Ahora.

Después de todo. Antes./Ven a mi larga sed entretenida/en bocas, escasos manantiales./Quiero esa arpa honda que en tu vientre/ arrulla niños salvajes.

Quiero esa tensa humedad que te palpita,/esa humedad de agua que te arde.

Mujer, músculo suave./La piel de un beso entre tus senos/de obscurecido oleaje/me navega en la boca/y mide sangre.

Tú también. Y no es tarde./Aún podemos morirnos uno en otro: es tuyo y mío ese lugar de nadie.

Mujer, ternura de odio,antigua madre,/quiero entrar,penetrarte,/veneno,llama,ausencia,/mar amargo y amargo,atravesarte.

Cada Célula es hembra, tierra abierta,/agua abierta,cosa que se abre.

Yo nací para entrarte.

Soy la flecha en el lomo de la gacela agonizante./Por conocerte estoy,/grano de angustia en corazón de ave.

Yo estaré sobre tí, y todas las mujeres/tendrán un hombre encima en todas partes.

——–

….No me digan ustedes en dónde están mis ojos,/ pregunten hacia dónde va mi corazón….

Ver también: Poemas de regreso

Poemas de regreso

Estos poemas de regreso, tal vez nunca me la regresen…como efectivamente sucedió pero me ayudan a llorar mi desconsuelo por no tenerla a mi lado.


Mi puerto (Clara Tatiana Buritica).

Aquí estoy/soy tuya. /Sola para ti/me quedo.
Extraviada ando por la vida/esperando tu regreso/en mi puerto/Soy tuya/vuelve al llanto/al lugar que es refugio/de los espíritus/que suben al cielo/cuando se abrazan.

Puerta a la caricia (Piedad Figueroa Arévalo)

Espérame/al final de la tarde/donde es posible/abrir la puerta/a la primera caricia/llévame en tus manos/que tienen la medida perfecta/de mis sueños.
Hazme navegar/sobre las olas/de tu piel/que sabe/a canela encendida.

Poema 4 (Nadia Krupskaia García Rivera)

La tarde trepa a mi cielo sin nubes/consumo un cubo de tiempo en mi café.
No he parado de batirlo/aún no se disuelve y ya quiero irme.
Se hace tarde para salir del pasado…/y sigo aquí/esperando que estés en mi presente.

Sueño (María Mercedes Lafaurie)

Sueño con el día en que tú/en busca de ti mismo/llegues a mi puerta/y por fin te encuentres…

Encuentros y apariciones (Poema de Darío Jaramillo Agudelo)
I
Afuera el frio viento,/el ocre del sol en el crepúsculo,/el azul de un solo tono en el cielo,/y tú lejos, y tú lejos.
II
Dónde estás ahora que te suspiro/y te veo bajo el aire húmedo de un puerto caminando,/los ojos posados en un edificio que se pierde en la niebla/color ámbar,/el ruido de la música y los carros,/a lo lejos una sirena,/y yo aquí,mas lejos,/sin saberte con certeza, inventándote siempre.
III
¿Porqué no tu boca aquí,/porque no sobre mi piel tu aliento, por que no adentro yo de tus abismos?

Vagó toda la noche por calles desiertas
Maldiciendo
Alguien lo llamó por un nombre que no era el suyo
Pero sabía que era a él a quien llamaban[1]
[1] Tomado del Libro de ARANGO José Manuel. Este Lugar de la Noche. IX, página 17.

Vals
Tenía el alma de naranjas verdes,
Y presentía el cenit, jugando a Dios.
Y nos amábamos,
Como paisanos hoscos
Que se necesitan en el extranjero…
No obstante canjeó nuestras trompetas,
Por pasas, higos y piedrecillas de quebrada.
Y los oráculos fallaron amiga.
Si hasta la canción se desgranaba
Con magia en los sentidos.
Ella eligió.
Y jugando a Dios,
Sola, solita ella quedó.[1]
[1] Tomado de mi Libro: Puros cuentos, canciones de Amor

Balada.
Echada la suerte que disipó su aroma,
Agonicé errabundo por collados y puertos
Bebiendo tiempo en secos pensamientos e
Indagando al viento su fortuna.
No sabía.
Resignado ya y confinado en un asilo
Aguardaba ansioso la hoz que segara mi desdicha.
Y la vi pasar:
Tristeza de mirada triste, distintas ambiciones
Rodando cuesta arriba, colisión de estrellas
En mi corazón[1].
[1] Tomado de mi Libro: Puros cuentos, canciones de Amor

Incendio
(Como Ave Fénix), poema de Mara Agudelo.

Me incendiaste…

Cuando regreses por las cenizas
Solo hallarás la sombra de mi vuelo.

Ver otros poemas para una despedida

Pequeño himno a Aton

Este es el pequeño himno a Atón, de acuerdo a lo encontrado en la tumba de Apy.
¡Oh Atón viviente, eterno Señor, apareces resplandeciente!/Eres radiante, perfecto, poderoso,/Grande es tu amor, inmenso./Tus rayos iluminan todos los rostros,/Tu brillo da vida a los corazones,/Cuando llenas las Dos Tierras con tu amor./Venerable Dios, auto-creado,/Tú creaste todas las tierras y todo lo que en ellas existe,/A los hombres, el ganado y los rebaños,/Todos los árboles que crecen de la tierra;/Viven cuando amaneces por ellos./Eres madre y padre de cuanto has creado./

Cuando apareces sus ojos te contemplan,/Tus rayos iluminan toda la Tierra./Todos los corazones aclaman tu presencia,/Cuando te elevas como su señor./Cuando te ocultas en el horizonte occidental del cielo,/Se postran como si muriesen,/Con sus cabezas cubiertas, su respiración cesa,/Hasta que de nuevo te elevas en el horizonte oriental del cielo,/Y sus brazos aclaman tu ka,/Cuando nutres sus corazones con tu perfección./Cuando lanzas tus rayos surge la vida/Y todas las tierras lo festejan./

Cantantes y músicos gritan de alegría,/En el patio de la capilla benben /Y en todos los templos de Ajetatón, /El lugar de la verdad en el que te regocijas./Se ofrecen los alimentos en sus centros/Tú sagrado hijo pronuncia tus oraciones,/¡Oh Atón que vive en sus apariciones!/Todas las criaturas saltan ante ti./Tu venerable hijo exulta alegría./¡Oh Atón, que vive diariamente con plenitud en el cielo!/Tu descendencia, tu venerable hijo, El Único de Ra./El Hijo de Ra no deja de ensalzar su perfección,/Neferjeperura Uaenra./

Soy yo, tu hijo, quien te sirve y quien exalta tu nombre./Tu poder, tu fuerza están firmes en mi corazón,/Eres el Atón viviente cuya imagen perdura,/Has creado el cielo lejano para brillar en él,/Para observar todas tus creaciones./Eres El Único y en ti hay un millón de vidas./Das el aliento de vida en sus narices para hacerlas vivir./Gracias a la vista de tus rayos existen todas las flores,/Todo lo que vive y brota del suelo crece cuando tú brillas./Los rebaños pacen abrevando de tu vista, /Los pájaros en el nido vuelan con alegría,/Y despliegan sus alas plegadas en señal de adoración./¡Oh Atón viviente, su creador!

Interpretar los himnos a Atón supone reconocer en ellos trazas de los Textos de los Sarcófagos y similitudes con un Himno a Amón Ra anterior a su época. Asimismo quien lea el texto loatorio de los salmos que hemos reseñado no dejará de hallar aquí la impronta del himno a Atón.
A pesar del rechazo del régimen de el-Amarna por los cultos animales durante la persecución que siguió al traslado a Akhetatón…el toro Mnevis, encarnación del dios creador Atum, gozó de protección oficial, por sus asociaciones solares.
Durante el reinado de Akenatón se formaron las naciones de habla hebrea en las fronteras de Siria – a partir de sus tribus errantes que se establecieron a vivir allí-, como son los países de Moab, Ammón y Edom.[1] Aparece el armamento de hierro.
Al final de su mandato ocurrió una crisis con los hititas, quienes acabaron con la guarnición egipcia en Siria y capturaron a algunos prisioneros quienes portaban una plaga (no sabemos cual) que en Anatolia, sitio de reclusión, causó estragos, perjudicando durante veinte años a el Oriente Medio (incluyendo a Egipto).
Al morir su segunda hija ocurre el alejamiento (por coincidencia o por causa-efecto, no sabemos) y la ruptura entre el rey y su esposa Nefertiti. El rey decide casar a Meriatón con Smenjkara[2] (de quien se sospecha tenía amores con el faraón, «el que Nefer ama», «el amado de Akhenatón»)[3].
Meriatón, su hija mayor reemplaza a Nefertiti en todas las inscripciones de los monumentos y en las efigies se incluye además a Smenjkara.
Falleció en 1.353 dejando seis hijas y ningún hijo.
La civilización occidental volvió a redescubrir la importancia de este gris rey egipcio a raíz del discurso en Berlín, en el año de 1894 d.C., cuando el egiptólogo norteamericano James Henry Breasted llamó la atención sobre lo crucial de la revolución monoteísta de este faraón para la interpretación del monoteísmo judío.
Arthur Weigall, otro egiptólogo hizo una comparación certera entre el salmo 104 y el Himno de Akhenatón, encontrando que dicho Salmo era una traducción hebrea del himno egipcio y, más radical aún, diciendo que Atón y Adonai eran un mismo nombre.
La revolución de Akhenatón creó un antagonismo religioso en las bases cultuales de los egipcios.
Suspender el culto en los templos paralizó también los festivales religiosos que eran las únicas fechas cuando las divinidades egipcias se mostraban ante el pueblo raso. Y la razón de ser de las mismas ciudades eran las fiestas de religión, sosteniendo una relación directamente proporcional la importancia de la festividad y categoría de la respectiva ciudad.
Esta pérdida de identidad reflejada en la supresión ritual de los dioses anteriores, también afectó las posibles esperanzas de inmortalidad (estas festividades eran un paso dentro de la beatitud para el más allá).[4]
[1] Solo alcanzó la condición de Estado bajo la administración asiria en el siglo VII a.C.
[2] Quien actuó como corregente durante tres años (a pesar de la oposición y abierta aversión de Nefertari) y fue fugazmente faraón con el nombre de Anjeperura.
[3] Otros egiptólogos conjeturan que fue la propia Nefertiti, quien cambió de nombre y actuó como Faraón a la muerte de su esposo con este nombre.
[4] Los templos de los dioses y diosas fueron asolados. Desde Elefantina hasta las marismas del Delta, Sus lugares santos estuvieron a punto de desaparecer…El país sufría una grave enfermedad…(«Estela de la Restauración de Tutankhamón»).

Ver también Gran himno a Aton

Gran Himno a Aton

El gran Himno a Aton es una pieza mito-poética muy bella; la traemos a colación para entender mejor el reinado del faraón hereje y algo del monoteísmo judío posterior.
Esta composición literaria, lleva incluida un fuerte parecido hermenéutico al salmo 104 en su segunda parte. A continuación los dos textos para que el lector juzgue:
Gran Himno a Atón
Tumba de Ay[1]
(TA25)

Adoración de Ra-Horajti, que aparece en gloria en el horizonte, en su nombre de Shu que es Atón, ¡que vive por siempre!, el gran Atón viviente, que está en su jubileo, el Señor de todo lo que abarca el Disco, Señor del cielo, Señor de la tierra, Señor de la morada de Atón en Ajetatón (y adoración del) Rey del Alto y Bajo Egipto, que vive por Maat, el Señor de las Dos Tierras, Neferjeperura UaenRa[2], el Hijo de Ra que vive por Maat, el Señor de las coronas, Ajenatón, duradero en vida y [adoración] a su bienamada gran Reina, la Señora de las Dos Tierras, Nefer-Neferu-Atón Nefertiti[3], que viva plenamente en salud y juventud eternamente.

El Visir, el Porta abanicos de la derecha del Rey, [Ay], dice:[4]¡Apareces resplandeciente en el horizonte del cielo, /Oh Atón viviente, principio de la vida! /Cuando amaneces en el horizonte oriental, /Llenas todas las regiones con tu belleza.[5] /Eres hermoso, grande y brillante. /Te elevas por encima de todas las tierras. /Tus rayos abarcan las regiones/Hasta el límite de cuanto has creado. /Siendo Ra alcanzas sus límites, /Y los has sojuzgado para tu amado hijo; /Porque aunque estés muy lejos, tus rayos siempre están sobre la tierra; /Aunque se te vea, tus pasos se desconocen.[6]/Cuando te ocultas por el horizonte occidental, /La Tierra se oscurece como si llegara la muerte. /Se duerme en los aposentos, con las cabezas cubiertas, / Y lo que un ojo hace no lo ve el otro. /Aunque fueran robados sus bienes, /Que están bajo sus cabezas, /Los hombres no se percatarían. /Todos los leones salen de su guarida, /Todas las serpientes muerden, /La oscuridad se cierne, la Tierra reposa en silencio, /Cuando su Creador descansa en el horizonte.[7] /Pero la Tierra se ilumina cuando te elevas por el horizonte, /Cuando brillas, como Atón, durante el día, empujas a la oscuridad/Y entregas tus rayos, /Las Dos Tierras lo festejan,/(Los hombres) despiertan y se levantan sobre sus pies,/Porque tú los has despertado;/Los cuerpos se purifican, se visten,/Sus brazos adoran tu aparición,/El país entero se pone a trabajar,/Todos los animales pacen en sus pastos,/Los árboles y las plantas brotan, /Los pájaros vuelan más allá de sus nidos, /Mientras sus alas desplegadas adoran a tu ka. /Todas las manadas brincan sobre sus patas, /Lo que vuela y todo lo que se posa,/

Vive cuando te alzas por ellos. /Los barcos se ponen en camino tanto hacia el norte como hacia el sur, /Los senderos se abren cuando asciendes, /Los peces del río saltan hacia tu rostro, /Y tus rayos penetran hasta el centro del Gran Mar Verde.[8]/Tú, que haces que la semilla crezca en las mujeres, /Que creas la semilla de las gentes, /Que alimentas al hijo en el vientre de su madre, Que le apaciguas para calmar sus lágrimas, / (Eres) la nodriza en el vientre, /El que da el aliento/Y alimenta todo lo creado. /Cuando surge del vientre a respirar, /El día de su nacimiento, /Abres su boca, /Y provees sus necesidades. /Cuando el polluelo pía en el huevo, en su cascarón, /Dentro, le das el aliento que le hace vivir; /Cuando señalas el tiempo determinado para él, /Rompe el cascarón/Y sale del huevo, /Para anunciar su terminación, /Caminando sobre sus patas apenas ha salido de él.[9]/ ¡Cuán numerosas son tus obras, /Aun cuando permanecen ocultas a la vista![10]/ ¡Oh Dios Único, inigualable!/Creaste la Tierra según tu deseo, tú, solitario, /A todos los hombres, el ganado y los rebaños; /Cuanto existe en la tierra que anda sobre sus patas, /Todo lo que hay en el cielo que vuela con sus alas, /Los países extranjeros de Kharu [Siria] y Kush [Nubia], /La tierra de Egipto. /Pones a cada hombre en su lugar, /Provees sus necesidades, /Todo el mundo dispone de su comida, /La duración de su vida está calculada, /Sus lenguas difieren en el habla, /Así como sus caracteres, /Sus pieles son distintas, /Porque tú diferenciaste a las gentes.[11]/Tú provocas la inundación desde el mundo subterráneo/Y la traes según tu deseo, /Para alimentar a las gentes, /Porque las creaste para ti mismo. /Señor de todo, que se esfuerza por ellos, /Señor de todas las tierras que brilla por ellas, /Atón del día, grande en Majestad. /Haces vivir a todas las tierras lejanas, /Tú has concedido un Nilo celestial que desciende por ellas, /Que provoca olas sobre las montañas, como el Gran [Mar] Verde, /Para inundar sus campos y sus ciudades. / ¡Cuán excelentes son tus designios, Oh Señor de la Eternidad![12] /

Una inundación en el cielo para los pueblos extranjeros/Y para todas las criaturas de los países que caminan sobre sus patas, /Y un Nilo cuando viene del mundo inferior para la tierra cultivada [Egipto].[13]/Tus rayos alimentan los campos,/Cuando brillas, viven, germinan por ti;/Hiciste las estaciones para nutrir todo cuanto has creado,/El invierno para enfriar, el calor para que te saboreen.[14]/Creaste el cielo lejano para brillar en él, /Para observar todo aquello que hiciste./Tú, solo, brillando, en tu manifestación de Atón viviente,/Elevado, radiante, distante, cercano,/Creaste millones de manifestaciones de ti mismo,/Ciudades, pueblos, campos, el discurrir del río,/Porque eres el Atón de las horas día en las alturas./Una vez que te has ido, no puede existir nada./Das la existencia a los seres,/Estás sobre ellos y puedes ver su regocijo./Estás en mi corazón,/No hay otro que te conozca,/Sólo tu hijo Neferjeperura Uaenra [Akenatón],/A quien has mostrado tus caminos y tú poder.[15]/(Los de) la Tierra vienen a la existencia de tu mano, como tú los creas;/Cuando amaneces ellos viven,/Y cuando te ocultas mueren./Tú eres el tiempo vital en todos tus miembros, y todos viven por ti./Todos los ojos contemplan tu perfección hasta que te ocultas,/Todos los trabajos cesan cuando descansas por Occidente,/Y cuando amaneces haces que todo el mundo se mueva por el Rey./Cada pierna se mueve porque creaste la Tierra,/Les haces surgir para tu hijo, que nació de tu cuerpo,/El Rey que vive por Maat, el Señor de las Dos Tierras[16],/Neferjeperura El Único que pertenece a Ra,/El hijo de Ra que vive por Maat, Señor de las coronas,/Ajenatón[17], duradera sea su vida,/Y (la de) la Gran Reina a quien él ama, la Señora de las Dos Tierras,/Nefer-neferu-Atón Nefertiti; que vive y rejuvenece por siempre jamás.

Salmo 104[18] (20:30, RV 1960)

Pones las tinieblas, y es la noche; /En ella corretean todas las bestias de la selva./Los leoncillos rugen tras la presa,/Y para buscar de Dios su comida./Sale el sol, se recogen,/Y se echan en sus cuevas./Sale el hombre a su labor,/Y a su labranza hasta la tarde./¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!/Hiciste todas ellas con sabiduría;/La tierra está llena de tus beneficios./He allí el grande y anchuroso mar,/En donde se mueven seres innumerables,/Seres pequeños y grandes./Allí andan las naves;/Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él./Todos ellos esperan en ti,/Para que les des su comida a su tiempo. /Les das, recogen; /Abres tu mano, se sacian de bien. /Escondes tu rostro, se turban; /Les quitas el hálito, dejan de ser,/Y vuelven al polvo./Envías tu Espíritu, son creados,/Y renuevas la faz de la tierra
[1] Texto base copiado de “la Tierra de los Faraones” http://www.egiptologia.org/ , enriquecido con la versión encontrada en REEVES Nicholas, Akhenatón falso profeta de Egipto, OBERON Grupo Anaya, Madrid 2002, páginas 189-191 y aderezado con apuntes de la edición publicada por ASSMANN Jan, Moisés el egipcio. OBERON Historia, Grupo Anaya S.A., Madrid 2003, páginas 192 ss.
[2] Otra variante del nombre de coronación de Akhenatón, «Perfectas son las manifestaciones de Ra, el único que pertenece a Ra»
[3] Nombre adoptado por la reina «La perfecta perfección de Atón, la perfecta ha llegado».
[4] Empezaría el llamado canto primero: el circuito diario. El mundo concebido en términos de acción y proceso (en términos biológicos la vida triunfa sobre la muerte, la justicia sobre la rebelión) dentro del ciclo.
[5] Finaliza la primera estrofa: Mañana-belleza.
[6] Culmina aquí la segunda estrofa: Tarde-dominio.
[7] Termina aquí la tercera estrofa: Noche-caos. Se niega aquí el mundo subterráneo, Osiris y los muertos. La puesta de sol ha dejado de ser percibida como el descenso del dios sol al mundo de los muertos para alumbrarlos y otorgarles un pálpito de bienestar, demostrando el triunfo de la vida sobre la muerte. Ahora se concibe simplemente como oscuridad, ausencia divina.
[8] El Mar Mediterráneo. Concluye la cuarta estrofa: Mañana-renacimiento; se concluye que la alabanza a Dios no es monopolio humano (el resurgir de la naturaleza es un canto de alabanza) sino que toda los seres lo hacen. Existir entonces se vuelve sagrado, equivale a adorar, reconocer las obras creadoras de la luz y el tiempo. Va a empezar el canto segundo atinente a la creación, con la primera estrofa, la creación de la vida en el vientre. La idea del aliento divino que da vida al feto se menciona en los «Textos de los sarcófagos» (Imperio medio), donde Shu (dios del aire) cumple esta función. En una evolución posterior se menciona a Khnum como creador del niño en el vientre y a Amón como el encargado de insuflarle la vida.
[9] Concluye la anterior estrofa y empieza una segunda: Creación cósmica-Multitud y diversidad.
[10] ¡Cuán diverso es lo que has creado, aunque misterioso a los ojos de los hombres, oh disco solitario sin compañía junto a él!
[11] Comenzará la tercera estrofa: Los dos Nilos.
[12] ¡Cuán efectivos son tus planes, oh señor de la continuidad!
[13] Inicia el canto tercero cuyo tema principal es Transformación-Dios, naturaleza y el Rey. Su primera estrofa elogiaría la luz, la visión y el conocimiento. Es un tratado acerca de la relación de Dios con el mundo (siendo este una «conversión» del propio Dios). Dios es tiempo y todo se desarrolla dentro de él.
[14] …puedan sentirte.
[15] ..porque tú le ha concedido el conocimiento de tus planes y tu fuerza. Inicio de la segunda estrofa: tiempo-actuar-gobernar.
[16] El rey es la meta última de la creación; es la raíz de una filosofía faraón-céntrica.
[17] En este caso sacerdote solar. Akhenatón y su familia adoraban al Atón y el pueblo los adoraba a ellos. (¿instrumento de control político?). Su dios no es compasivo; les da vida y sustento pero no escucha al menesteroso ni socorre al enfermo y mucho menos perdona al pecador.
[18] Versión poética de la creación más elaborada literariamente que el Génesis. Según la Septuaginta la autoría es de David; en su defecto la tradición considera que si ha de ser asignada la autoría a otro, Salomón es el candidato predilecto, por el parecido a los Proverbios donde se menciona la historia natural.
Pero no está por demás recordar el bajísimo nivel cultural y el poco nivel de penetración de la alfabetización en Judá por los años 1.000 al 900 A.C., que nos hace dudar de estas tentativas autorías. Estos textos son muy posteriores. ¿Quién aprendió de quien?

Poemas de navidad

Veamos algunos poemas de navidad de mi antologia personal:
NAVIDAD ESCEPTICA[1]
¡Navidad! ¡Navidad! Oigo las campanas en la/ noche, / y, sobre estas hojas, sin fe, he posado mi pluma: / ¡OH recuerdos, cantad! Mi enorme orgullo/ se pierde/ y me siento apresado de nuevo por mi gran amargura.
Ah, esas voces en la noche cantando ¡Navidad! /¡Navidad!
Me traen desde la iglesia que allá a lo lejos se ilumina/ un tan tierno, un tan dulce reproche materno/ que mi corazón demasiado ancho estalla en mi pecho…
Pero escucho largo tiempo las campanas en la noche/ y me siento el paria de la familia humana, / el ser a quien el viento conduce a su sucio reducto/ el punzante dolor de una fiesta lejana.[2]
[1] En francés: Nöel Sceptique
[2] Poema de Jules Lafarge (1860-1887)

Natividad.
Nace un dios. Otros mueren. La verdad / No viene ni se va. Cambia el error.
Tenemos otra eternidad ahora.
Era siempre mejor la que ha pasado.
Ciega, labra la ciencia estéril gleba.
Loca, la fe en su culto vive un sueño.
Un nuevo Dios es solo una palabra.
No busques, no des fe. Todo esta oculto.[1]

[1] Poema de Fernando Pessoa, en traducción de Octavio Paz.

Lamentación de María. La poesía más antigua que se conserva es una versión libre del himno en latín de Geoffroi de Breteuil. Fue escrita entre 1280 y 1310 y hallada en 1922, en un códice latino de la biblioteca de la universidad de Lovaina, Bélgica. Su métrica- rítmica libre, aliteraciones- manifiesta la influencia de la poesía autóctona húngara; « es, pues, una síntesis del “mester de juglaría” y del “mester de clerecía” húngaros.»

Lamentación de María (Ómagyar Mária-siralom):
De quejas inocente, / me hundo en el lamento, / de tristezas me aflijo.
De mi dulce contento, / de mi luz me desunen/ judíos, de mi hijo.
¡Sácame del dolor, /oh mi dulce señor, / mi único hijito! Mira/ a tu madre llorosa.
Ojos de llanto llenos, / cansa el dolor mi seno, / por tu sangre adolece/ mi seno y desfallece.
¡Oh luz del mundo, pura, / flor de flor, hermosura!
¡Qué pena de los clavos / de hierro que te clavan!
¡Ay de mí, hijo mío, / dulce miel en la lengua!
Tu sangre es chorro de agua/ y tu beldad ya mengua.
Mi plegaria y lamento/ afuera se propaga, / la tristeza en mi seno/ no mitiga su llaga.
¡Muerte, tómame, viva/ el hijo sin segundo, / vivo quede el seño/ a quien tema este mundo!
La palabra del recto/ Simeón se cumplió: / siento el puñal/ que antaño prometió.
De ti separaríame, / mi hijo, si no fuera/ que otro mayor martirio/ mortalmente te hiera.
Judío, lo que haces/ está fuera de ley, / pues puro muere mi hijo, / sin pecado mi rey.
Cogiéndole, arrastrándole, / golpeándole, amarrándole, / le matas. ¡A mi hijo/ gracia sea concedida,/ no haya gracia a mi vida,/ o bien hijo inocente/ y madre juntamente/ con tormentos matad![1]
[1] Versión de Francisco de Oraá. Tomado de Kiadó Corvina, Antología de la poesía húngara, desde el siglo XIII hasta nuestros días. Selección, traducción, introducción y notas de Éva Tóth, colección Unesco de obras representativas serie europea, Editorial Arte y Literatura, La Habana, Cuba, 1981.

Navidad.
Ni aquí ni ahora. Vana promesa
De otro calor y nuevo descubrimiento
Se deshace bajo la hora que anochece.
¿Brillan las luces en el cielo? Siempre brillaron.
De esa vieja ilusión desengañémonos:
Es día de navidad. No pasa nada.[1]
[1] Poema de José Saramago:
Natal.
Nem aquí, mem agora. Vã promesa/ doutro calor e nova descoberta/ se desfaz sob a hora que anoitece.
Brilham lumes no céu? Sempre brilharam.
Dessa velha ilusão desenganemos:
É dia de Natal. Nada acontece.

Ver también: poemas de familia, poemas de amor

Poemas de familia

Ahí va mi antología titulada: poemas de familia. Ojalá mueva piezas escondidas de sus corazones; alude a parientes, escenas familiares típicas, etc.
INFANCIA[1]

Esos recuerdos con olor de helecho
Son el idilio de la edad primera.
G. G. G[2]

Con el recuerdo vago de las cosas
Que embellecen el tiempo y la distancia,
Retornan a las almas cariñosas
Cual bandadas de blancas mariposas,
Los plácidos recuerdos de la infancia.

¡Caperucita, Barba azul, pequeños
Liliputienses, Gulliver gigante
Que flotáis en las brumas de los sueños,
Aquí tended las alas,
Que yo con alegría
Llamaré para haceros compañía
Al ratoncito Pérez y a Urdimalas!

¡Edad feliz! Seguir con vivos ojos
Donde la idea brilla,
De la maestra la cansada mano,
Sobre los grandes caracteres rojos
De la roja cartilla,
Donde el esbozo de un bosquejo vago,
Fruto de instantes de infantil despecho,
Las separadas letras juntas puso
Bajo la sombra de impasible techo.

En alas de la brisa
Del luminoso Agosto, blanca, inquieta
A la región de las errantes nubes
Hacer que se levante la cometa
En húmeda mañana;
Con el vestido nuevo hecho jirones,
En las ramas gomosas del cerezo
El nido sorprender de copetones;
Escuchar de la abuela
Las sencillas historias peregrinas;
Perseguir las errantes golondrinas,
Abandonar la escuela
Y organizar horrísona batalla
En donde hacen las piedras de metralla
Y el ajado pañuelo de bandera;
Componer el pesebre
De los silos del monte elevados;
Tras el largo paseo bullicioso
Traer la grama leve,
Los corales, el musgo codiciado,
Y en extraños paisajes peregrinos
Y perspectivas nunca imaginadas,
Hacer de áureas arenas los caminos
Y de talco brillante las cascadas.

Los reyes colocar en la colina
Y colgada del techo
La estrella que sus pasos encamina,
Y en el portal el Niño-Dios riente
Sobre el mullido lecho
De musgo gris y verdecino helecho.

¡Alma blanca, mejillas sonrosadas,
Cutis de níveo armiño,
Cabellera de oro,
Ojos vivos de plácidas miradas,
Cuán bello hacéis al inocente niño!

Infancia, valle ameno,
De calma y de frescura bendecida
Donde es suave el rayo
Del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Como es de santa tu inocencia pura,
Cómo tus breves dichas transitorias,
Cómo es de dulce en horas de amargura
Dirigir al pasado la mirada
Y evocar tus memorias![3]
[1] Poema de José Asunción Silva.
[2] Gregorio Gutiérrez Gonzáles (1826-1872), autor de la memoria del maíz en Antioquia.
[3] Julio 28 de 1883. tomado de José Asunción Silva. Obra completa. Edición crítica de Héctor H. Orjuela. Consejo Nacional para la cultura y las artes, México 1992.

LA PRIMERA COMUNION[4]
Todo en esos momentos respiraba/ una pureza mística;/ las luces matinales que alumbraban/ la ignorada capilla,/ los cantos religiosos que pausados/ hasta el cielo subían,/ el aroma suave del incienso/ al perderse en espiras/ las voces interiores de otro mundo/ sonoras y tranquilas,/ los dulces niños colocados junto al altar de rodillas/ y hasta los viejos santos en los lienzos/ de oscura vaga tinta/ bajo el polvo de siglos que los cubre/ mudos sonreían.
[4] Poema de José Asunción Silva que data posiblemente del 8 de diciembre de 1875, revisado tal vez el 8 de diciembre de 1881.

LA ENSEÑANZA
Me enseñaron muchas cosas, de verdad:
Logaritmos, sistemas y fórmulas.
De cuadrados, círculos y triángulos
También me explicaron la infinitud.
Me hablaron de «naturales milagros»,
Descubriéndome algunos secretos:
Sobre un vidrio: «la vida en el agua»,
Sobre el otro: «canales en la luna».
Y supe tantas cosas detalladas:
2πR, así que H2SO4,
Newton y Crookes, lámparas y manzanas,
Hidróxido y atmosféricos cambios.
Sé de la esfera de hielo llena,
Sé que si el ámbar frotara la tela…
Sé que el cuerpo sumergido en el agua
Pierde tanto peso, cuánto…etcétera.
Que del otro lado de nuestro globo
Brilla el sol cuando aquí de noche estamos.
En mi cabeza lo han metido todo,
Con la ciencia vana me fastidiaron.
Y nada sé y no entiendo nada.
Con mis pobres sentidos llego a creer
Que, en el globo, los del otro lado
Deben andar totalmente al revés.
Y hasta ahora tengo el miedo escolar:
Dios me llamará y diré con tristeza:
-¡Dios mío! Hoy no puedo contestar,
Me disculpo…, me duele la cabeza.
Todo esto es tan difícil y se me olvida.
Dentro de un tiempo…aprenderé…
Yo quisiera repetir esta vida
Como este año que no aprobé.[5]
[5] Poema del escritor polaco Julian Tuwim (1894-953)

CARTA A LA ESPOSA
Carta a la esposa (Levél a hitveshez) ([6])
Allá abajo los mudos, callados mundos, y en/ mi oído el silencio ruge. Yo grito, y quién/ podría responder desde tal lejanía, / desde Servia, pasmada por la guerra, lo oiría:
Tú estás lejos. Tu voz a mi sueño tejida, / de día en mi corazón la hallo otra vez metida, / si estoy callado, mientras zumban en torno mío/ los soberbios helechos de fresco toque umbrío.
Cuando podré de nuevo verte, no sé, quién sabe, / tú que eras segura, tal como un salmo grave, / tan bella como sombra, como la luz-la senda / que a ti lleva hallaría, mudo y ciego o con venda, / vagas y en el paisaje te ocultas, y tú adentro/ de mi mente a mis ojos revoloteas; te encuentro, / realidad que tú eras, en sueño vuelves, y es / mi adolescencia el pozo donde caigo otra vez/ y otra vez me pregunto con celo si me quieres, / si querrás que en su cima mi juventud espere/ que seas mi esposa – y vuelvo a esperar que sea cierto/ y a caer al camino donde se está despierto, / ya sé que tú lo eres. Mi esposa y compañera- / pero lejos. Detrás de tres brutales fronteras.
Y ya es este el otoño: ¿aquí él también me olvida?
Más nítido el recuerdo de los besos, querida, / y ya olvidé esos días que en milagros creí, / en escuadrillas vuelan aviones sobre mí; / admiraba tus ojos en el cielo, / su comba / se nubló, y en la máquina, allá arriba, las bombas / caer anhelaban. Vivo, sin embargo –estoy preso.
Todo lo que yo espero lo considero y peso, / y encontraré el camino que va hacia ti, no obstante; / todo el largo del alma lo hice ya por ti antes, / y caminé países, a través, si es preciso, / de un purpúreo brasero pasaré y, por hechizo, / precipitadas llamas –y he de volver no obstante; / como corteza de árbol seré tenaz, constante, / con calma, que vale por poder y por armas, / del salvaje que vive en incesante alarma, / me cubre, como una fresca onda que nos/ serena, la equidad firme del 2×2.
[6] Poema del húngaro Gyula Illés (1902) en versión de Francisco de Oraá.

Este luminoso texto se llama, RETRATO DE MI ABUELO…

Los médicos te recomendaron tierra caliente
-doctores que sólo eran homeópatas-,
Y a juzgar por lo que tantas veces me han dicho
Y ahora trato de olvidar, fuiste un gentleman
Y además mi abuelo.
Nunca te conocí
Lo cual está bien
Ya que el afecto y la distancia
Arman escenas imposibles:
Tú contándome cuentos, explicándome cosas
O sacándome a pasear por las calles de algún pueblo
Donde amargado y viejo me lucirías como tu última medalla.
No fue así
Y por eso te hablo sin miedo a esa voz
Que aún atruena por patios de piedra
Y cuartos oscuros donde cuelgan humosas reproducciones.
Quizás más tarde hubiéramos discutido aquello de
“todo lo que no está prohibido está permitido”
Embarcándonos en un largo debate
Donde resonarían palabras como individualismo,
Propiedad privada
Y el derecho positivo asegura.
Se sabe: eras liberal doctrinario
Y amigo de los curas. Lo ignoraste
Hasta el fin es que esa batalla (otros la apellidan vida)
Estuvo perdida de antemano.
Una historia medrosa que aún subsiste,
Y contra la cual también me debato,
Te engaño igualmente negándote la única verdad:
El poder es siempre infame.
¿Por qué te digo estas cosas?
Tengo miedo que cualquier día
Algún antiguo abuelo de bigotes negros
Me interrogue desde el cielo diciéndome:
¿Quién pagará la deuda, ese saldo que crece?[7]
[7] Poema de Juan Gustavo Cobo Borda. El poema trae además una cita empezando: En Colombia toda la decencia es conservadora (Aquilino Villegas)

Ver también: Poemas de amor

Poemas de amor

Poemas de amor es una antología de textos poéticos que me gustan y hoy deseo compartirlos con ustedes:
GEOGRAFIA DE DESEOS IMPOSIBLES
Recorriendo tus valles y montañas
Y navegando por tus húmedas
Caricias
Viajo feliz hasta el final del sueño.[1]
Ver tambien: Postal sin retorno
[1] Poema de José Félix Bazante.

DESEO
Deseo[2], es un poema de la poetisa cundinamarquesa, Claudia Eugenia Abello Gómez:
Flotas en mí/ presintiendo instantes/ casi prohibidos/ y al latir de tu cuerpo/ siento que somos uno/ y vuelvo/ sin fortuna a imaginarte.
[2] En tanto voluntad de de conocer y poseer una cosa. El punto inicial de todo logro. Viene del latin desidium, “placer erótico”, término derivado a su vez del sustantivo que alude a pereza, desidia, estar desocupado.

HAS VUELTO A MÍ[3]
Has vuelto a mí,
Sencilla y llana
Como todas las cosas humildes.
El aire de tus pasos
Entreteje sonrisas
Para toda la tarde.
Del azul de tu falda se han prendido mis sueños…
Para reconciliarme contigo
(Tú y mi corazón de niño)
Me ha sido necesario recurrir al olvido.
Y angosta
Nos ha resultado la calle
Para que pase el recuerdo…
[3] Poema de Luís Eduardo Bobadilla.

Inútil fue el amor.
Inútiles el llanto,
La palabra…
Ya la rosa,
Los pájaros,
El agua
Y aquella exactitud
-luminosa-
En el sueño,
Han reconstruido sus muertes.
Ponte un poco de silencio
Y toca el dolor de mis manos.
Ve que inútil fue el amor.
Y el llanto…
Y la palabra…[4]
[4] ELEGIA ÚLTIMA. Poema de Luís Eduardo Bobadilla.

Buscábamos significados…
Cuantas veces, amor,
Logramos descifrar las tardes
Y cuantas otras,
Sobre la tenue piel de las mañanas
Hicimos soportable el lento paso
De las noches invernales.
Para amarnos siempre fuimos uno:
Como tallos que se nutren de la misma luz,
Como penas que respiran de la misma sombra.
Amor, debes saberlo ahora:
Mi descubrimiento de Dios
Finca sus raíces en ese tiempo simple en que aprendí a nombrarte.[5]
[5] María Mercedes Cadena.

¡Qué lluevan dioses!!!
Estoy listo
Para recibirlos en su ocaso.
Mi vientre hambriento
Pide a gritos sangre añeja.
La savia laxante
De la mentira de los tiempos.[6]
[6] Poema de Daríen Giraldo H. Del libro: Hurgando en la niebla.

URBE SIN TI
Son más de un millón seiscientos mil / metros cuadrados/ y más de siete millones de habitantes.
¿Cómo hallarte / entre tantos pitos / tantos postes / tantas soledades?[7]
[7] Maria Mercedes Lafaurie.

EN MI CUEROPO
En mi cuerpo / he encontrado el tuyo/ y en los dos/ la palabra precisa/ y el instante.
Solo tu piel/ me da la idea/ del desierto/ y en sus arenas/ encuentro aquellos ojos.
Agua fundamental/ fuente/ y herida/ que se prolonga/ cuando te encuentro/ y huyes/ en la mirada/ de los otros.[8]
[8] Poema de Orindo Perdomo Guerrero, del Huila.

Alianza

Seremos / el uno para el otro/ hasta que el odio nos separe,/ amor.[9]
[9] Poema de Gloria Posada.

ESPERA
Vivo muriendo en la espera/ de esa hora que no marca/ tu reloj.[10]
[10] Poema de Maria Isola Salazar Betancourt.

JUNTOS LOS DOS[11]
Juntos los dos reímos cierto día…
¡Ay, y reímos tanto
Que toda aquella risa bulliciosa
Se tornó pronto en llanto!

Después, juntos los dos, alguna noche,
Reímos mucho, tanto,
Que quedó como huella de las lágrimas
Un misterioso encanto!

Nacen hondos suspiros, de la orgía
Entre las copas cálidas
Y en el agua salobre de los mares,
Se forjan perlas pálidas! [12]

[11] En otra versión manuscrita fechada de mayo 17 de 1884,figuraba como “Nota perdida”; también ha aparecido como “Risa y llanto”
[12] Tomado de José Asunción Silva. Obra completa. Edición crítica de Héctor H. Orjuela. Consejo Nacional para la cultura y las artes, México 1992.
….
ESTRELLAS FIJAS
Cuando ya de la vida
El alma tenga, con el cuerpo, rota,
Y duerma en el sepulcro
Esa noche, más larga que las otras,
Mis ojos, que en recuerdo
Del infinito eterno de las cosas,
Guardaron solo, como de un ensueño,
La tibia luz de tus miradas hondas,
Al ir descomponiéndose
Entre la oscura fosa,
Verán, en lo ignorado de la muerte,Tus ojos…destacándose en las sombras. [13]
[13] Poema de Jose Asunción Silva

DESPEDIDA
Desmonto. Mientras bebemos vino:
¿Adonde irás? El mundo me ha engañado:
A mi colina del medio día me vuelvo.
Ve, vete .No pregunto más:
Nubes blancas sin fin, nubes.[14]
[14] Poema de Wang Wei, en traducción de Octavio Paz.

RETORICA
La belleza no está / en lo que dicen las palabras / sino en lo que, sin decirlo, dicen:
No desnudos sino a través del velo / son deseables los senos.[15]
[15] Poema (epigrama) de Vallana, en traducción de Octavio Paz.

LLLAMARÉ[16] / hasta que las puertas de tu ciudad, /fortificada con estatutos inviolables, / me acojan como habitante/ de la vida que en ti se desenvuelve/ igual que la lluvia del silencio /sobre tu cabeza.
Seré el mejor ciudadano/ de la ley de tus labios, / porque sé que riges/ con mandamientos/ de cereales y luciérnagas.
Gradualmente me impregnaré de ti:
Hasta que sea humo tu voz, / aceite en tus ojos/ y levante sobre mis hombros tu futuro.
Cuando llegue el otoño/ te descubriré al rostro de los hombres/ para que en tus vasos alimenticios/ vengan a nutrirse de esperanza.
[16] Hace parte del poema Cirabel, del poeta Homero Aridjis.

PRIMER POEMA DE AUSENCIA
¿Dónde estas, / tus cauces de pájaros/ a quien alimentan, / qué designios cumplen fuera de mí?
Ahora sé/ que no pudimos detener la luz entre los dedos/ y que tus estatutos de gracia/ fueron inútiles para salvarme.
De pronto me has dejado solo/ para medir la tierra.
¿Dónde estás, / qué causa generosa te entretiene?
Pido aquí / tu boca en dos cortada, / el decisivo hallazgo de saberte.
Estoy húmedo, encogiéndome, / se ha devuelto sin ti/ mi crecimiento.
Cómo puedo hablarte, / toco el polvo/ y no te encuentro.
¿Dónde llueves, / cuál es el pasto donde acampas?
Contesta, se han agotado mis ponencias.
Si tú mueres nada existe. [17]
[17] Poema de Homero Aridjis.

CUARTO POEMA DE AUSENCIA
Puede ser que yo sea otro /y que tenga nuevas posesiones, / pero tú estarás perdida.
Volveremos a encontrarnos / en el pasado o en el futuro, / mas nunca en el presente.
Ya no habrá más tiempo de recuperarte, / tú te cumplirás siempre/ y yo seguiré con mi despilfarro.
De todos los días que vienen / ninguno es para mí, / no quiero uno solo, / porque estarás perdida.
Veo pasar manos y ojos/ con la misma indolencia que miro pasarme.
No estarás sola, / tienes un mundo que te acompaña, /una prolongación de instantes bien vividos, / aunque para mí estés perdida. [18]
[18] Poema de Homero Aridjis.

Estos poemas de amor me han ayudado a comprender un poco este sentimiento y a compartirlo con mis amigas..
Ver también: Poemas a Cristobal Colon