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Poblacion de Londres al 2005

Población de Londres, cuál ha sido su crecimiento poblacional desde sus orígenes y hasta el año 2005, cuál su sector geográfico concreto de nacimiento y hacia donde crece la ciudad, es el tema de este post.

Pudiéramos adoptar la actitud facilista, solo el último censo, pero no, preferimos adjuntar todos los datos posibles

Londres ha sido siempre la principal aglomeración urbana del archipiélago británico. Su desarrollo ha proseguido de modo casi ininterrumpido a lo largo de un milenio y a un ritmo acelerado desde comienzos del siglo XIX.

Londres se distingue de la mayoría de las grandes ciudades del mundo por su doble origen, que se perpetúa en nuestros días en la dualidad del distrito central de negocios.

La ciudad romana cerca del puente y de las instalaciones portuarias, se convirtió en la City, ciudad comercial y financiera, mientras que, más al Oeste, al costado del vado primitivo se instaló la ciudad política de Westminster, residencia real y, más tarde, lugar de reunión del parlamento (el ascenso del nivel del mar ha hecho desaparecer este vado y retrasar el límite de la marea rio arriba, hasta Teddington (tide-ending town).

Cuando Eduardo el confesor (1042-1066) y Guillermo I el Conquistador (1066-1087) designaron definitivamente a Londres como capital del reino, la ciudad tenía entonces alrededor de 20.000 habitantes (1% de la población de Inglaterra). A mediados del siglo XIV, en vísperas de la gran peste, solo contaba con 35 000 habitantes.

Bajo el reinado de Isabel I (100 000 habitantes en 1560 y 200 000 hacia 1600), Westminster y la City se unieron por medio de la avenida Strand, ya que a lo largo de la misma se fueron construyendo casas; Londres se extendería en lo sucesivo constituyendo una unidad. Pero la disimetría de las dos márgenes del río persistiría hasta la actualidad. La City y Westminster están en la orilla norte, la más ventajosa para dirigirse a las principales provincias romanas así como a Gales, Escocia e Irlanda. La orilla sur, «el lado malo del Támesis», durante mucho tiempo no contó mas que con una simple cabeza de puente, Southwark, una ciudad de carreteros y de mesoneros, mal comunicada con al otra margen por un único puente que se derrumbaba con frecuencia. Todos los atributos del poder, los principales monumentos, los barrios más poblados y casi todas las dársenas portuarias se sitúan en la orilla norte. Generalmente, hoy por hoy las funciones superiores siguen siendo muy escasas en el sur y lo esencial de la actividad económica y política se despliega en la orilla norte.

Después del gran incendio de 1666, que destruyó enteramente la ciudad de madera y adobe, Londres fue rápidamente reconstruido en piedra y ladrillo, en forma más espaciada. Los hermosos barrios  del West End aparecieron en la época georgiana. La expansión económica y colonial de Gran Bretaña estimuló el desarrollo puerto y de las industrias y el crecimiento de la población gracias a la afluencia constante de provincianos criollos y extranjeros.

La ciudad contaba ya con 500 000 habitantes a comienzos del siglo XVIII y con 960 000 cuando se hizo el primer censo de la población en 1801, es decir, el 9% de la población anglo-galesa. Sobrepasó poco después el millón de individuos y se convirtió en la ciudad más grande del mundo.

La expansión del Londres georgiano y victoriano se efectuó como una gran mancha de aceite, en todas direcciones, con características bien diferentes a las de París en la misma época. Eso se debió a muchas razones. En primer lugar, Londres se benefició de la protección estratégica que le ha proporcionado la situación insular de Gran Bretaña; aparte del muro romano del cual subsisten algunos vestigios en la City, ninguna muralla impidió la expansión urbana. Las autoridades jamás tuvieron necesidad de aumentar las fortificaciones y Londres no ha tenido esas murallas sucesivas que, en otras ciudades como París, Viena o Moscú, han determinado un desarrollo en forma circular caracterizado por bulevares concéntricos.
En segundo lugar, la monarquía debió ceder muy pronto una gran parte de poder político a un austero parlamento, expresión viva del pueblo. Ningún soberano pudo construir grandes monumentos cívicos  o trazar vastas avenidas, que habrían dirigido el desarrollo urbano. La oportunidad ofrecida por la reconstrucción que siguió al incendio de 1666 no fue aprovechada. El palacio de Buckingham mismo no fue construido expresamente por la realeza, sino simplemente comprado por el rey a una poderosa familia noble que deseaba deshacerse de él. De ahí la ausencia de lineas directrices, la confusión del trazado, la monotonía de la metrópoli.
Por último, la construcción de los barrios modernos, se operó durante un régimen muy liberal, con la intervención del poder central reducida al mínimo. Cada propietario (los grandes propietarios de bienes raíces predominan en Londres como en todo el este de Inglaterra), concedían a un empresario la construcción de manzanas enteras. Este sistema de leasehold (reparto de gastos entre propietarios de terrenos y especuladores inmobiliarios) permitió edificar en poco tiempo amplios barrios residenciales, unos (sobre todo al oeste) para clases acomodadas, otros (sobre todo al este) para clases populares. Cada barrio tiene su lógica interna, su estilo arquitectónico,su plano a menudo en damero y sus servicios, unidos de modo imperfecto con los del barrio vecino. Se puede decir entonces que Londres es un «archipiélago de ciudades».

La influencia de los ferrocarriles comenzó a hacerse sentir desde mediados del siglo XIX. La primera linea de metro data de 1863. La lye de 1882 acerca de tarifas ferroviarias a precio reducido para los viajeros cotidianos, favoreció la aparición de los primeros suburbios, en particular los del valle del Lea, constituyéndose una hilera de ciudades-dormitorio en torno de las estaciones ferroviarias. Los autobuses a motor (1899), los tranvías (1901) y luego la electrificación y la extensión del metro contribuyeron por turno a la expansión de la aglomeración y a descongestionar los barrios centrales, poco a poco invadidos por las oficinas.

La población del Gran Londres sobrepasó los 2 300 000 habitantes en 1851, los 3 700 000 en 1881 (14% de la población anglo-galesa), los 6 500 000 en 1901 y los 7 500 000 en 1921. En 1929, el Gran Londres alcanzó un máximo de cerca de 8 700 000 pobladores (21% de la población anglo-galesa).
Desde esa fecha, el fenómeno de despoblación que, hasta entonces no afectaba más que a los barrios centrales, se extendió en conjunto a la metrópoli: el Gran Londres no tenía más que 8 200 000 en 1961, un poco menos de 8 000 000 en 1966, 7 380 000 en 1971, 6 970 000 en 1977, 6 679 699 en 1991 , 7 172 091 en 2001 y 7 518 000 (8 505 000) al 2005.
La politica de redistribución de la población emprendida por el estado después de la segunda guerra mundial, ha sido, en parte, responsable de esa disminución de las densidades.
En adelante, el crecimiento del organismo londinense se efectúa en el círculo externo del conjunto metropolitano.

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