Bartolome de las casas

Bartolomé de las casas pasó a la historia de España por sus labores de misericordia en tiempos del siglo 16.
Fray Bartolomé de las Casas nació en Sevilla en 1474. Hijo de un modesto mercader de Tarifa que participó en el segundo viaje de Colón, estudió latín y humanidades en Sevilla, y partió para La Española, con Nicolás de Ovando, en 1502. Obtuvo un repartimiento en la isla, o «encomienda» de indios, institución por la cual un español se beneficiaba de algunos trabajos de los indios a cambio de adoctrinarlos, haciéndoles mudar la vida salvaje por una sedentaria de trabajo retribuido. Bartolomé de las Casas fue el primer sacerdote ordenado en América, en el año 1510. En 1511 oyó a los misioneros dominicos predicar condenando la encomienda por los abusos que muchos españoles encomenderos cometían, pero él defendía la legitimidad de tal institución. Pasó con Pánfilo de Narváez a Cuba, como capellán castrense, y obtuvo un buen repartimiento allí; él mismo diría luego que entonces solo se ocupaba «en mandar sus indios de repartimiento en las minas a sacar oro y hacer sementeras, y aprovechándose de ellos cuanto más podía.» Sin embargo entretanto, iba madurando su toma de conciencia, que culminó con su «conversión» en 1514, cuando iba a predicar la pascua de Pentecostés a Sancti Spiritus. Al sentirse llamado por Dios para predicar contra la encomienda como injusta, afirmó, según su nueva vocación, que los únicos señores legítimos del Nuevo Mundo eran los indios, y que la única razón de ir los españoles allá era como misioneros para convertir a los indígenas a la fe cristiana, sin auxilio de ningún hombre de armas. Renunció Bartolomé de las Casas a sus encomiendas y regresó a España en 1515, para difundir sus ideas y comenzar su incansable lucha en defensa de los indios y contra las encomiendas y repartimientos; se dirigió primero al agonizante Fernando el Católico y posteriormente al cardenal Cisneros, quien le nombró «protector de los indios» (1516). Tras la muerte de Cisneros, recomenzó la tarea junto a Carlos V y sus consejeros flamencos, denunciando los abusos de los funcionarios que en la Península administraban el negocio de Indias, y enfrentándose a la cerrada enemistad del obispo Fonseca, de Gonzalo Fernández de Oviedo y de los restantes miembros del Consejo de Indias. Aunque propugnó primero la conducción de esclavos negros, que pronto se convertiría en un espléndido negocio de concesión de asientos, se arrepintió de ello al advertir que tampoco estos solían ser esclavos por razones justas. Contra la conquista, Bartolomé de las Casas patrocinaba la colonización pacífica, por medio de instalaciones de labradores y misioneros y misioneros, y luchó por obtener una concesión en el continente americano, donde poder demostrar la viabilidad de sus ideas. Embarcó de nuevo para América en 1520, habiendo obtenido del rey el territorio de Cumaná (Venezuela) para aplicar en él sus teorías. Llevó a su nueva encomienda a sus frailes y sus colonos en 1521, pero en una breve ausencia de él, los indios mataron a los españoles y acabando con el experimento.
Abatido por este desastre, se hizo fraile dominico en 1523. En Santo Domingo, Guatemala y Nicaragua, pasó Bartolomé de las Casas 16 años de retiro, deseando volver a España para seguir argumentando en la Corte y ante el Consejo de Indias contra la encomienda y contra toda la esclavitud de los indios, pues aunque la esclavitud del vencido en guerra justa era admitida por jurista y teólogos, incluso Las Casas, él decía que todas las guerras contra los indios eran injustas, en esto se enfrentaba con el parecer de los demás teólogos, cuyo principal maestro Fray Francisco Vitoria (el fundador del Derecho de Gentes moderno), pues todos reconocían casos de guerra justa en Indias.
A pesar de las reiteradas peticiones de Las Casas, deseando ser oído en el Consejo, éste no le llamó, y los superiores dominicos le retuvieron esos 16 años sin darle licencia para el viaje; indudablemente, el desastre de Cumaná le desacreditaba.
En 1535 Bartolomé de las Casas emprendió viaje a Perú, pero naufragó y fue a parar a Nicaragua, donde denunció el envío de indios esclavos a Perú; ello le enemistó con el gobernador Rodrigo de Contreras, y en 1536 pasó a Guatemala a predicar a los indios. En 1540, y sin licencia alguna, regresó de nuevo a la península, convencido de que era allí donde había que desarrollar la lucha contra los abusos de los colonizadores. En 1542 Bartolomé de las Casas logró ser oído por el Consejo en Valladolid, cuando allí residió Carlos V. entonces ejerció un gran influjo. Carlos V, «uomo religiosissimo» según le califica un embajador veneciano, sufrió entonces una crisis de dudas sobre la legitimidad y moralidad de su dominio en América, movido por la opinión de varios religiosos que acusaban abusos y crueldades de los españoles en las Indias. A todos sobrepasa en actividad y vehemencia fray Bartolomé de las Casas, el cual sostenía que la conquista del Perú había que abandonarla, pues los Incas eran los únicos dueños legítimos del país, y Carlos V se inclinaba al abandono, hasta que Francisco de Vitoria le persuadió de que si los españoles se retiraban del Perú, la cristiandad desaparecería de allí. Bartolomé De Las Casas insistía esgrimiendo como arma terrible su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, escrita por estas fechas y publicada en 1552, junto con sus 8 tratados. El autor acusaba en dicha obra a todos los descubridores del Nuevo Mundo, uno por uno, de espeluznantes crímenes, atropellos y robos, acusación hecha con el fin de que se prohibiesen las exploraciones con gente armada; pero tampoco fue escuchado en esto, pues la exageración de las atrocidades era tan ostensible y tan monstruosa que no mereció demasiada atención, y Carlos V siguió otorgando capitulaciones de descubrimientos a varios capitanes que debían obrar de acuerdo con los misioneros encargados de autorizar sólo una guerra defensiva nunca ofensiva.
A pesar de que sus doctrinas eran rechazadas, con sus tremendas exageraciones ,Bartolomé de Las Casas influyó mucho para que los frailes de más razonable indofilia, como Vitoria, y los gobernantes de más recto sentido jurídico, como el virrey Mendoza de México, triunfasen en la práctica, así que Carlos V dirigió y sancionó las llamadas «Leyes Nuevas», en Barcelona, a 20 de noviembre de 1542, restringiendo las encomiendas y la esclavitud de los indios. Sin embargo, estas tan temperadas leyes provocaron agria censura de parte de fray Bartolomé de Las Casas, que había sido uno de sus artífices, pero pensaba que éstas contrariaban los principios jurídicos que él sostenía.
A pesar de opinar en contra de los demás eclesiásticos y seglares, entre 1542 y 1547 Bartolomé De Las Casas ejerció gran influjo, tanto en el Consejo como en los gobernantes, y, tras rechazar el obispado de Cuzco, Carlos V le nombró en 1543 obispo de Chiapa (Guatemala) para que practicase sus teorías en esa diócesis. Fue consagrado en Sevilla (1544), y emprendió nuevo viaje a América. Pronto hubo de ver que los españoles le dispensaría una acogida hostil, considerándole responsable de las Leyes Nuevas, tanto más cuanto empezó enseguida a denunciar sus incumplimientos (las encomiendas no llegaron a suprimirse, ante la protesta unánime de los colonos que en Perú tomó la forma de sublevación abierta, encabezada por Gonzalo Pizarro). Llegó a su diócesis en 1545 y, a fin de implantar sus ideas jurídicas, escribió un Confesionario con normas draconianas, según las cuales el penitente, antes de comenzar la confesión, si tenía esclavos indios debía darles la libertad, y si era encomendero debía poner toda su hacienda, ante escribano, en manos del confesor, para restituir a los indios todos los tributos percibidos. Esto era contrario a las leyes vigentes, y al ser aplicado a la diócesis de Chiapa, promovió excomuniones y disturbios continuos entre los diocesanos y en la Audiencia de Guatemala, de modo que el Obispo solo pudo permanecer en s obispado algunos meses. En 1546 pasó a México donde divulgó sus «Avisos y reglas para los confesores», que causaron nuevo escándalo: sus doctrinas fueron rechazadas unánimemente en una junta de prelados celebrada en México ese mismo año, solemne desautorización pronunciada por todos los obispos de la entonces recién colonizada Nueva España.En 547 Las Casas embarcó en Veracruz, en su regreso definitivo de la Península. Empezó entonces para él una segunda época de descredito, como después del desastre de Cumaná. Retirado en el convento de San Gregorio de Valladolid, llegó a tener que reconocer que los dominicos, franciscanos y mercenarios obraban santamente admitiendo esclavos indios conforme a las leyes y supo que sus más íntimos hermanos en religión repudiaban el «confesionario» en la misma diócesis de Chiapa y en todas partes. Por un último resquemor de conciencia, Carlos V dispuso que Las Casas discutiera públicamente su teoría, contraria a toda acción guerrera, con el cronista regio Juan Ginés de Sepúlveda, partidario de las conquistas. Las discusiones se hicieron en Valladolid, en 1550 y 1551, ante el Consejo de Indias y ante varios otros jueces, que votaron unánimemente a favor de Sepúlveda. De igual modo, en los años sucesivos, Bartolomé de Las Casas vio que sus más allegados misioneros le escribían defendiendo la encomienda y contradiciéndole su doctrina. Así, bastante oscurecido, y tras haber renunciado a su obispado, murió fray Bartolomé en Madrid, en 1566.[1]
[1] Tomado de: BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, SARPE, Madrid 1985, de su estudio previo.

Genealogia y ADN de Cristobal Colon

En Genealogia y Adn de Cristobal Colon intentaremos determinar su presunta familia real, sus antepasados, abordando dos ópticas al respecto para ponerlas a su consideración.
Su antepasado(de Cristobal Colon) mas antiguo verificable es su abuelo (según una página del registro notarial de Quilico di Albenga, notario de Génova, fechada del 21 de febrero de 1429),Giovanni Colombo,de la pequeña aldea de Macónesi ( a orillas del río Fontanabuona) y vecino de Quinto. En dicho documento está contratando con Guillermo de Brabante, un tejedor de paños, la enseñanza del oficio a su hijo Dominico Colombo, de 11 años, hasta que este cumpla los 17.
Siendo llevado Dominico Colombo (Presunto padre de Colon) a la “urbe marítima por excelencia en Europa”, Génova, donde todos los barrios contribuía con marinos para sus flotas, a excepción del barrio Santo Stefano (a orillas del río Bisagno), un barrio marginal al este de la ciudad donde se apeñuzcaban los cardadores de lana, tintoreros, hilanderos y tejedores.Sobre sus actividades hay huellas notariales que reflejan sus quehaceres.

En 1440 (según actas del Notario Giovanni Recco) puede ostentar, Dominico Colon el título de “textori pannorum” o tejedor de paños.Siete años más tarde vemos que ejerció tambien como custodio en la Puerta della Olivella (sobre la muralla).
¿Quien era la madre de Cristobal Colon ? Se llamaba Suzanna Fontanarossa, perteneciente tambien a una familia de tejedores, cuya dote matrimonial (en 1445) consistía en tres casas (que habrían de servir de respaldo en las épocas de crisis).
Junto a Dominico Colombo engendró cuatro hijos y una hija: Cristoforo, Giovanni Pellegrino, Bartolomeo (Bartolomé),Giacomo (Diego) y Bianchinetta.(1)

(1) Svet Yákob, Cristóbal Colón. Siglos y hombres, v centenario del descubrimiento de América: encuentro de culturas y continentes, Editorial progreso Moscú, 1972, páginas 17 y 23.
….
Cuando creí tener elementos para conocer relativamente bien al amigo Cristóbal, llega a mis manos una revista española y leo que Investigadores del laboratorio de identificación genética de la Universidad de Granada pretendían resolver, gracias a diversos análisis de ADN dos de los mayores enigmas de la vida de Colon: su verdadero origen[1] y el lugar en el que se encuentran enterrados sus restos[2].
Los científicos[3], apoyados por la junta de Andalucía, intentan comparar, por un lado, los códigos genéticos del Almirante y de su hermano Diego (sacerdote e integrante de la tripulación del segundo viaje) y por otro cotejar su huella genética con el de Carlos IV de Navarra, Príncipe de Viana, para determinar si Colon tuvo sangre real o si por el contrario fue hijo del comerciante de lana genovés Domenico Colombo[4].
¿En qué va dicha investigación? , veamos, recurriendo todo el tiempo a la página Web ADN COLON:
1-10-04 “El Dr. José Antonio Lorente hace públicos los resultados provisionales del ADN en una rueda de prensa celebrada en Madrid. Comunica que los resultados no son concluyentes porque el ADN está muy contaminado, pero que no excluyen la posibilidad de que los restos del Colon sean los de Sevilla. Comenta que seguirán los estudios y que se prolongarán con estudios que intenten determinar genéticamente el origen geográfico del Almirante.”
¿Que opina la descendencia de Colon?Se sienten definitivamente descendientes de genoveses[5].
[1] «Aceptado su origen genovés, sorprende el escaso bagaje cultural que le dejó su ciudad natal, pues no escribió jamás en su lengua materna. Ni siquiera a sus compatriotas. Lo hizo siempre en castellano, aunque eso sí, lleno de giros y modismos portugueses e italianos. También escribió en latín, aunque no dominaba bien esta lengua. Tampoco escribió nada en portugués, que fue su idioma adoptivo mientras vivió en Portugal, desde 1476 hasta 1485. Allí se casó y vivió. No podemos imaginar que hablara en italiano con su mujer, la portuguesa Felipa Moñiz. ¿Por qué esta repulsa a sus dos lenguas de infancia y juventud? Y, lo que es aún más extraño, ¿por qué no explicó jamás nada de su infancia? Se han formulado hipótesis, como la de un origen humilde del que no querría hablar, de su posible ascendencia judía, etc. Lo único cierto es que tejió un velo sobre su pasado, del que no quiso dejar rastro.» MANUEL LUCENA SALMORAL en “Colón, un personaje enigmático”. Tomado de la Revista: La Aventura de la Historia Año 4 No 48. Octubre 2002. Arlanza Ediciones, Madrid, página 71.
“Si nos atenemos a los escritos del propio descubridor, es verdad que en una ocasión dijo haber nacido en Génova, la capital de Liguria, y que fue a la banca genovesa de San Jorge-y no a ninguna otra- a la que dejó el encargo de velar por los intereses económicos de sus descendientes. El 22 de febrero de 1498, a punto de partir para su tercer viaje a las Indias, Colon hizo una confesión tajante en una del las cláusulas del mayorazgo a favor de su primogénito Diego: «Siendo yo nacido en Génoba, les bine a servir [a los reyes] aquí en Castilla».
Esta preciosa escritura, por desgracia, solo se nos ha conservado a través de una copia notarial. Por haber servido a los pleitos e intereses de la familia, aficionada a las falsificaciones y a la tergiversación de documentos, su autenticidad ha sido puesta en entre dicho y cuantos discuten la «genovesidad» del Almirante no dudan en considerarla apócrifa.
Lo que si nos consta es que Colón se carteaba con cierta frecuencia con Nicolò Oderigo, el embajador ligur ante los Reyes Católicos. Sabemos también que se trajo consigo a sus dos hermanos varones Diego y Bartolomé Colón, y a sus sobrinos Juan Antonio y Andrea Colombo. Y además es claro y archiconocido que se rodeó de un grupo de genoveses, tanto en Sevilla como en las Indias.
Pero igualmente es verdad que él mismo, con toda premeditación, contribuyó a crear en torno a su figura un halo de misterio y a dejar a oscuras buena parte de su pasado. Sólo mencionó Génova en sus escritos autógrafos en un par de ocasiones y, sobre todo, no escribió en la que debió ser su lengua natal italiana, ni siquiera a sus compatriotas, con los que se carteó siempre en castellano. Para colmo, a todo ello cabe añadir el hecho de que la única muestra de su italiano, bastante macarrónico por cierto, sean dos anotaciones escritas en los márgenes de uno de sus libros.” ( Tomado de :Consuelo Varela en “los Enigmas del almirante Cristóbal Colón” para la revista Historia de la Nacional Geographic, Número 11, pàgina 78)
Pero hallo también otro refuerzo a la hipótesis de que Colon era Judío converso (Revista «muy Historia» Número 5/2006 página 84: “Cristóbal”, portador de Cristo; “Colón”, de colombina, alusión a la paloma, símbolo del espíritu santo. El pasado de judío vendría de parte de su madre Susana Fontanarrosa. En su libro” Vida del Muy Magnífico Señor Don Cristóbal Colón”, Salvador Madariaga defiende que la firma de Colón estaba relacionada con el misticismo judío: la cábala. (en mi caso, en Cristobal Colon , mencionaba este hecho “soportado” en una novela histórica de Newton Frohlich; ahora ya tengo mayor asidero para afirmarlo). Respecto al viaje, la fecha de partida, 3 de agosto de 1492 coincide con la fecha de expulsión de los judíos de España, pero también con la festividad conocida como Tisha Beav, que recuerda la destrucción del primer y segundo templo de Jerusalén. También está el hecho de que Rodrigo de Triana (personaje que nunca existió según A.B. Gould, mencionado por Consuelo Varela en “los Enigmas del almirante Cristóbal Colón” para la revista Historia de la Nacional Geographic, Número 11), judío converso fuera el único traductor de la expedición…Por supuesto se menciona a Luis de Santángel…se cree también que los rabinos de España le encomendaron que encontrara los restos de las diez tribus perdidas, misión que habría cumplido al encontrar indios americanos circuncidados.
[2] Sevilla y Santo Domingo se disputan este honor.
[3] Grupo interdisciplinario compuesto por: Marcial Castro Sánchez, profesor de Historia e impulsor del proyecto; Sergio Algarrada Vicioso, profesor de Biología; Dr. José Antonio Lorente Acosta, Forense y genetista de la Universidad de Granada; el Dr. Miguel Lorente Acosta, forense; el D. Carlos Bayarri Muñoz , Conservador de la Fábrica de la Cartuja (fue quien no dejó que se deshicieran de los restos de Diego Colón, hermano del Almirante, cuando propuso enterrar sus restos en el jardín de la Fábrica); D. Joaquín González Reina, Ingeniero de FCC; Manuel Mazuelos (biólogo); Miguel Botella López (antropólogo); Carlos Álvarez (biólogo-genetista). Tomado de ADN COLON –Protagonistas.
[4] Tomado de la Revista: La Aventura de la Historia Año 4 No 48. Octubre 2002. Arlanza Ediciones, Madrid, página 14.
[5] Expresado por Anunciada Colón de Carvajal, descendiente del marino. Ver LUKOR

Bolivar y Maria Teresa Rodríguez


Simón Bolívar y Maria Teresa Rodríguez y Alaiza sostuvieron un bello romance, es más, fue su única esposa. ¿Cómo fue esto? Procedamos a relatar este aspecto biográfico de la vida del Libertador.

Estando Simón Bolívar en España,Madrid, año de 1800, aprendiendo junto al Marqués de Ustáriz, un hidalgo caraqueño, muy culto (tiempo por el cual se dice que Bolívar aprendió las ideas de la revolución francesa, la masonería y otros conceptos de avanzada), tuvo la suerte de conocer a Maria Teresa Josefa Antonia Rodríguez del Toro y Alaiza, huérfana de madre y cuidada celosamente por su padre, don Bernardo Rodríguez del Toro, otro rico caraqueño que asistía a las tertulias del Marqués de Ustáriz.

¿Cómo era Maria Teresa Rodríguez y Alaiza? Una mujer de 19 años (Bolívar tendría 17), figura distinguida, de una palidez enfermiza y ojos negros, profundos y tristes, un alma soñadora, idealista y romántica. Simón Bolívar llegaba precedido de una corta fama de galante y mundano, tras su corto paso por la corte de Maria Luisa de Parma, gracias a su amistad con Manuel Mallo (nacido en Popayán, uno de los tantos amantes de la reina, que no olvidemos tuvo como su favorito a Manuel Godoy). Hubo química instantánea entre estos dos seres apasionados y llenos de ilusiones. Pocos días después de conocerse, Simón Bolívar solicitó la mano de Maria Teresa. Palabras de matrimonio entre dos seres que recién se estaban conociendo y para colmo de males, Simón Bolívar no alcanzaba la mayoría de edad.Don Bernardo Rodríguez, creía hallar en este matrimonio, algo socialmente muy ventajoso pero le preocupaba la juventud del pretendiente. Marcharon entonces a Bilbao para alejarse del verano tan caluroso los Rodríguez, para dolor del enamorado Bolívar. Éste, para paliar la ausencia de su enamorada, se da un tiempo al lado de su pariente don Pedro Palacios, para descubrir que su protector, Manuel Mallo había caído en desgracia ante los ojos de la reina (y la única treta que se le ocurrió para intentar defender su antigua posición, fue amenazar a su amante con la divulgación de sus cartas amorosas; Manuel Godoy se encargaría de solucionar este inconveniente) y tenía orden de captura junto a sus posibles cómplices, dentro de los cuales se presumía tenía cabida Bolívar. Su amigo, el Marqués de Ustariz le recomienda salir de Madrid mientras pasan estas persecuciones y decide marchar a Bilbao donde está residiendo Maria Teresa. Pocos días después ella regresa con su padre a Madrid, mientras el enamorado Simón marcha a Paris (unos dicen que en busca de diversiones, otros que intentaba ayudar a Esteban Palacios, su pariente a salir de España para librarlo de la persecución de la corte), donde conoce de primera mano el magnetismo de Bonaparte con las multitudes. Posteriormente se dirigiría a Amiens. Dicen los expertos que este modelo de Napoleón se fijaría fuertemente en su espíritu, ansioso de gloria. Vuelve Bolívar a Bilbao; el 29 de abril de 1802, recibe el pasaporte para regresar a territorio español; el 15 de mayo de 1802 obtiene la licencia para casarse con Maria Teresa y, el día 26 de mayo se casa en la parroquia de San Sebastián. Luego de su matrimonio, parten hacia La Coruña, puerto desde donde zarparían en el buque San Idelfonso en dirección a América. La luna de miel de los enamorados ocurrió en un camarote y en plena alta mar. Llegando a Caracas, parten a instalarse en la hacienda de San Mateo, donde habrán de vivir su corto sueño de felicidad. La salud de Maria Teresa Rodríguez es débil. Con solo 8 meses de casados, Maria Teresa agrava, experimentando granes fiebres y debilidad, para perplejidad de los médicos, que pudieron ponerse de acuerdo sobre su mal y mucho menos sobre su tratamiento. Fiebres perniciosas dirían muchos. El 22 de enero de 1803, María Teresa Rodríguez moriría. El dolor de Simón Bolívar rayaba en el dramatismo extremo. Y acaso, tal vez, sea esta honda frustración lo que le conduciría a la política y a ser, protagonista de nuestra independencia.

Leer también: Simon Bolívar-Infancia

Historia del nombre Madrid

Esta es la historia del nombre Madrid.
Entre el 300 y el 400 de la actual Madrid existía tan solo un poblado celtíbero[1] posteriormente romanizado, sobre la margen derecha del río Manzanares.

Viene luego la invasión de los Visigodos[2], cristianizados y luego adeptos al arrianismo. El poblado resultante comprendía un parte del Valle hacia el Manzanares[3] y una extensión hacia dos colinas circundantes: una, la que ocupa el hoy Alcázar o Palacio Real y otra, la de Vistillas o de la Iglesia de San Andrés. Sus primeros pobladores eran pacíficos cazadores y pastores, aparentemente divididos en dos barrios.
Desde la época Visigoda[4] se rastrea como posible nombre de la capital de España, el término latín Matrīce[5], que viene a significar «arroyo matriz o arroyo madre[6]».
Durante la dominación musulmana, Madrid fue llamada por los árabes Maŷrīț. ¿Cuál es su conexión con el nombre original de Madrid? Descomponiendo la palabra tenemos dos elementos: -) Maŷr[7]: Voz árabe; posible traducción del latín Matrīce, involucrando los mismos sentidos que los romances matriz y madre.
- ) īț: sufijo iberorrománico que indica abundancia; semejante a la evolución romanceada “etum”.
Conclusión: Maŷrīț significa el lugar de la madriz o arroyo madre.
Los musulmanes ensancharon el poblado y se vieron en la necesidad de fortificarlo ante las amenazas cristianas, del otro lado de la sierra. Esta labor la empezó Muhammad ibn Abd al-Rahmān[8], siendo Emir[9], entre 852-866. Pero la clara vocación agrícola de los musulmanes también cambió la inclinación anterior de sus gentes, derivando a hortelanos y agricultores. No obstante, el crecimiento de la ciudad a partir de la ocupación musulmana debía resolver el complicado problema del aprovisionamiento del agua, insuficiente de mantener con el caudal del arroyuelo.[10]La solución hallada fue aprovechar las aguas subterráneas, por medio de minas y norias respectivamente. Aquí en este hecho histórico hallamos la variación del significado de Maŷrīț, que pasó de ser el lugar del arroyo madre a ser el sitio del nuevo canal o alcantarilla[11] madre.

Tenemos entonces que durante la dominación musulmana la ciudad de Madrid poseía dos nombres: Matrīce, nombre sostenido por los mozárabes[12], y, Maŷrīț, nombre estipulado por los musulmanes.
El nombre Matrīce cambió con el uso el paso del tiempo a Matrīŷ, luego se convirtió en Matrit[13].
En la edad media estas son las variantes usadas de su nombre: Magerit[14], Mageriti[15], Magerid, Magirit, Maierit, Maiarid, Magerito, Mageritum, Magerido y Macherito.[16]
No obstante con el triunfo cristiano y la reconquista, triunfa en últimas el nombre mozárabe, convirtiéndose en Madrit[17], hasta dar con el actual Madrid[18].
Ver también: Fotos de Madrid.

[1] De los carpetanos, pueblo de la Hispania prerromana.
[2] Pueblo germánico del oriente del Imperio Romano. Ver ALTAMIRA Rafael, Manual de Historia de España, Macuilar editor, Madrid 1934, páginas 107-114
[3] Al fondo del valle corría un arroyo tributario del Manzanares, el arroyo de las fuentes de Sant Pedro (Llamado así desde tiempos de Alfonso el Sabio y que la urbanización ha hecho desaparecer)
[4] El nombre del Madrid premusulmán.
[5] Su forma castellana es madriz. Tiene nexos con mater (madre) y matrōna. «Cauce»
[6] Según el DRAE una de sus connotaciones es: « cauce por donde originariamente corren las aguas de un río o arroyo». Pero también: «Acequia principal de la que parten o donde desaguan las hijuelas (canales que conducen el agua desde una acequia» y, «Alcantarilla o cloaca maestra»
[7] ¿Voz romance? ¿Voz del árabe vulgar hispánico?
[8] Muhammad-o Mohammed- I, descendiente de Abderramán, un príncipe musulmán de la familia real de los Omeyas, destronada en Damasco por los Abassidas que se impuso en Córdoba, fundando una monarquía musulmana independiente del Califato abasida de Oriente.
[9] Dirigente de una provincia o Emirato.
[10] Uno estaría tentado a pensar que con Norias se podría subsanar el inconveniente, enviando agua del río Manzanares, pero el poblado quedaba en un alto por así decirlo y el río en lo bajo.
[11] Originalmente como vemos, conducían el agua subterránea para consumo humano y para riego; no el sentido actual de conducción subterránea de aguas residuales. Este término deriva de vocablo alcántara, derivada del árabe qantara, en el sentido de acueducto
[12] Población española residente en territorios conquistados por musulmanes.
[13] Todavía se mantiene intacto e gentilicio matritense.
[14] En 1118, en el fuero que Alfonso VII otorga a los mozárabes castellanos y francos de Toledo.
[15] Término empleado por Alfonso VI en 1095.
[16] Todas ellas, reproducción de Maŷrīț.
[17] Voz que coexistió junto a Matrit, desde los siglos XII y XIII.
[18] OLIVER ASIN JAIME. Historia del Nombre «Madrid». Agencia española de cooperación internacional, Madrid 1991.