Publicidad

Espacio en nuestro blog para hablar de las publicaciones sobre el tema de la publicidad en general.

¿Que es la publicidad?

No les causa curiosidad saber ¿que es publicidad? A mí sí y bastante.
Tendemos a considerar a la publicidad como algo siniestro y maligno, tal vez por asociación de ideas con los nazis, con los políticos inescrupulosos y las masas sugestionables. Es un tipo de publicidad, extrema pero cabe dentro de esta categorización.

¿Qué puede ser la publicidad? Podría ser un estilo de persuasión que recurre más a los sentimientos que a la razón, utilizada para persuadir a un público para continuar o realizar una acción nueva; su arma principal es la sugestión; intenta hacernos actuar o pensar de determinada forma, influenciando nuestras creencias y nuestras actitudes. A sus métodos se le califican de sutiles y subrepticios; el publicista normalmente se guarda algo implícito, que no se dice abiertamente. Serían, en su extremo más sórdido, los publicistas unos timadores.
Según el DRAE (diccionario de la Real Academia de la Lengua, 1999), la publicidad es un conjunto de medios que se emplean para divulgar o extender la noticia de las cosas o de los hechos. También nos dice que es la divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc.
El publicista es un estudioso del comportamiento e intuye que somos más sugestionables como multitud que como individuos, porque nos dejamos afectar de qué diran y de lo que los demás hacen; entiende también este emisor de publicidad que si nos repite un mensaje con determinada frecuencia seremos más susceptibles a ello; sabe crearnos una inseguridad para luego brindarnos “casualmente” el remedio contra esa la inseguridad.
Dentro de las técnicas empleadas por la publicidad para despertar nuestras emociones se vale por ejemplo de la apelación a la sinceridad, de la apelación al miedo, de la apelación a la lástima, entre otras argucias.
Nos dice lo que deseamos oír; ganándose nuestra confianza intenta influenciar nuestras reacciones. Pocas veces en la publicidad que nos bombardea oímos buenas razones o apologías racionales, es común que se nos ofrezca evidencias unilaterales y amañadas.

El publicista es el amo de la simplificación y de las falsas presentaciones.
Otros medios empleados por los publicistas para convencernos de obrar como ellos desean son conceptos como: únase a los demás, el uso de apodos y la simplificación exagerada, los estereotipos y la rutilante generalización, la transferencia de sentimientos o el testimonio presuntamente sincero, el empleo de gente común o el atractivo del esnobismo (depende su conveniencia), el empleo de estadísticas fuera de contexto y el uso de números grandes, el problema prefabricado-el malo, el cabeza de turco-, la distorsión notoria y la voz de mando.
El propósito de la publicidad no puede ser otro que tranquilizar a los accionistas y empleados repecto a que el negocio es viable. O sencillamente incrementar las ventas y las ganancias. Los anunciantes pretenden por medio del Branding (repetición de una imagen o nombre de producto), en un esfuerzo por asociar determinadas cualidades en la mente de los consumidores

Concluyo reiterando que la publicidad no tiene intrínsecamente nada de malo, pero discriminando sus intentos manipuladores, estamos en condiciones de manejar con soltura nuestra independencia y racionalidad de consumo.[1]
[1] Bibliografia consultada:
GULA Robert. Desatinos. Editorial Norma Colombia 1982.

Leer también: La comunicación ; historia de la publicidad

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