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Ernest Renan, Biografia, historia, pensamiento, quien fue, que hizo

Ernest Renan, Biografia, historia, pensamiento, quien fue, que hizo.

Joseph Ernest Renan (28 de febrero de 1823- 2 de octubre de 1892), fue un orientalista y ensayista francés,experto en lenguas y culturas antiguas seducido por el positivismo y el saber del cristianismo primitivo.

Primeros años

Ernest Renan nació el 28 de febrero de 1823 en Tréguier Bretaña, proveniente de una familia de pescadores; tenía 5 años cuando su padre murió y su hermana mayor Enriqueta o Henriette, 12 años mayor que él se convirtió en la líder moral de la familia; recibió una educación rígidamente católica en varios seminarios[1], hasta que a los 22 años deja el seminario y a la religión católica (e ingresa a la escuela de lenguas orientales de París), porque no le permitía el libre ejercicio de los estudios científicos que le fascinaban[2].

Fuera de eso la contradicción directa entre la metafísica que estudia y la presunta fe que profesaba, lo ponían bastante incómodo, optando por la primera.¿Algunos hallazgos o deducciones de este periodo de tiempo? Por ejemplo, que la segunda parte del libro de Isaías difería de la primera en estilo y tiempo o cronología; así mismo que la gramática y la historia del pentateuco es notoriamente superior del tiempo que se asumía fue en el que vivió Moisés.

Otra inferencia suya fue que el libro de Daniel estaba claramente escrito mucho tiempo después de sucedidos los hechos, siendo claramente apócrifo.Fueron sus estudios de filología lo que le llevó a estas conclusiones.

Primeras obras

Tres años más tarde, en 1848, Renan escribe El Futuro de la Ciencia, donde exponía que la religión podía perfectamente ser reemplazada por la ciencia en los países desarrollados. Consideraba Renan que solo la ciencia podía resolver los problemas humanos, en tanto mantenga su escepticismo y la dialéctica comparativa. Si bien El Futuro de Ciencia solo fue publicado hasta 1890, dos años antes de la muerte de Renan, sus otras obras estuvieron permeadas por estos ideales[3].

También en 1848 ganó un importante premio (Volney) por su ensayo sobre la historia de las lenguas semíticas[4].
En 1852 Renan es nombrado asistente de la biblioteca Nacional de París, teniendo a su cargo los manuscritos del medio oriente; durante esta misma etapa de su vida publica su tesis doctoral sobre el filosofo árabe Ibn Rush (Averroes).

En su vida personal Renan se casó en 1856 con Cornélie Scheffer, hija de Henry Scheffer y sobrina de Ary Scheffer , ambos pintores franceses de ascendencia holandesa, en la ciudad de París con quien tuvo dos hijos: Ary (nacido en 1858 y que sería pintor y Nohemí o Nahomi (nacida en 1862).

1860-1864

Habiéndose creado Renan una reputación consolidada como orientalista, es escogido para ir en una misión científica a Siria que enriquecería notablemente su fervor en estos temas, pese al fallecimiento de su hermana Henriette (Enriqueta), en Amchit, región de Biblos, quien lo acompañaba a él y a su esposa en esta labor.

Fruto de esta expedición redacta los siete volúmenes de su Historia de los orígenes del cristianismo (Histoire des origines du christianisme, 1863-1881), el primero de los cuales trataba sobre la vida de Jesus (Vie de Jésus); del mismo modo elabora Historia del Pueblo de Israel (Histoire du peuple d’Israël, 1887-1893). En ellos destaca su crítica histórica y la comparación que hacía de la religión cristiana con los credos circundantes (del medio oriente), donde por supuesto, no apoyaba la divinidad de Jesús ni la unicidad- o singularidad- de la religión cristiana, algo que fue rotundamente condenado por las iglesias cristianas[5].

Renán regresó a oriente medio otra vez en 1864, esta vez a Egipto, Asia menor e inclusive Grecia, redactando durante este viaje la Prière sur l’Acropole (oración sobre la acrópolis) donde expresa su particular revelación religiosa, ese darse cuenta que la perfección prometida por el judaísmo, el islam y el cristianismo, existía realmente en la civilización griega, la misma que creó la ciencia, el arte y la filosofía.

Si las personas, por medio de la religión satisfacían sus ansias de tal perfección, él tenía que hallar las relaciones entre las mismas, descubriendo en el proceso, que el judaísmo y el cristianismo se adaptaba a la mentalidad europea, en tanto el islam era prácticamente lo mismo pero adaptado a la idiosincrasia árabe.

La especulación de Renán no se limitó a aspectos históricos, pues su arrojo lo llevó a ahondar en característica psicológicas de las razas, como cuando se permitió describir el aspecto físico de Pablo de Tarso y si bien sus apreciaciones no eran acertadas del todo, el estilo provocador de su prosa impactó notablemente.

1870-1892

Renan, el ilustre profesor de historia de las religiones del Collège de France en 1862, es reintegrado de nuevo en 1870. Ocho años más tarde es elegido para la Academia francesa.

Fallecimiento

Muere Renan en París, el 2 de octubre de 1892, luego de una corta enfermedad.Está sepultado en el cementerio de Montmarne.

Algunos de sus descendientes fueron: Ernest (Yannis o Ioannis) Psichari (1883-1914),Gabriel Charles Revault d’Allonnes (1872-1949) y Corrie Siohan, hijos de Nohemí y Ernest Psichari (filólogo griego). Un hijo de Gabriel Charles y por tanto biznieto de Renán, será el filósofo Olivier Revault d’Allonnes (1923-2009).

Aportes y contribuciones

Por sobre todas las cosas, Renan se hizo un lugar dentro de la historia religiosa de Francia por llamar la atención del público en el potencial y en las consecuencias de un enfoque científico para las cuestiones religiosas. De alguna forma, el pensamiento de Renan tuvo eco para el proceso de modernización dentro de la iglesia [6].

[1] Estudió Renan en el Seminario de Saint-Nicolas de Chardonnet, en el de Issy y en el de Saint-Sulpice.

[2] Todo esto, muy posiblemente, debido a su estudio filológico de la biblia. Luego de su retiro del seminario fue fuertemente influenciado por el químico Marcelin Berthelot, con quien mantuvo una amistad de por vida, lo mismo que del idealismo alemán, sobre todo de Hegel.

Estas influencias y muchas otras lecturas, sin embargo, no le hicieron darle a la filosofía un lugar preponderante dentro de su pensamiento, al contrario, se la dio a la historia: “la historia es la forma necesaria de la ciencia del futuro”. Renán aludía a la palabra ciencia, en tanto que conocimiento, no volviéndola sinónima de ciencias naturales.

[3] Cuenta en este libro cómo ya desde muy pronto perdió “toda su confianza en esa metafísica abstracta que tiene la pretensión de ser una ciencia aparte de las otras ciencias y de resolver por sí misma los altos problemas de la humanidad”, por lo cual llegó a la conclusión de que “la ciencia positiva” era “la única fuente de verdad”.

Aunque este “espíritu positivo” (muy distinto del positivismo de Comte, que Renán consideraba superficial) se aplicó luego a los estudios históricos, tiene sus raíces en los estudios de ciencia natural, a los que Renán pareció inclinarse en algunos momentos y los que consideró fundamentales al declarar que “la química por un lado, la astronomía por el otro, y sobre todo la fisiología general, nos permiten poseer verdaderamente el secreto del ser, del mundo, de Dios, como quiera llamársele”.

Ahora bien, la ciencia histórica es una ciencia que se hace y deshace continuamente. Por eso la inclinación de Renán hacia lo positivo, que lo alejaba del espiritualismo, lo acercaba al idealismo. En efecto, “romántico en protesta contra el romanticismo”, atraído por la “filosofía del devenir”, Renán unió a una convicción positivista en el método e inclusive en los fundamentos cierto idealismo utópico que se manifestó, en primer lugar, en su fe en la ciencia como sustituto de la religión, y, en segundo término, en la idea de un progreso de la Humanidad por medio de la asimilación del contenido moral de la religión y particularmente de la religión cristiana, sin necesidad de admitir su estructura dogmática.

La crítica de los orígenes del cristianismo, crítica que tendía en su aspecto meramente científico a considerar dicha religión como un elemento de la historia, sometido a las mismas leyes y condiciones de todo proceso histórico, condujo, sin embargo, a Renán a una plena afirmación de su valor espiritual, con independencia de su verdad o falsedad. Pero, por otro lado, el positivismo en el método histórico no significaba para Renán un dogma; justamente la aplicación consecuente de un método positivista demuestra, a su entender, que la historia no es el producto de una serie de determinaciones constantes, sino más bien el producto de la libre actuación de los individuos superiores en un medio dado y la consiguiente modificación de éste.

Esta influencia es, por lo demás, indispensable si se pretende que el progreso de la humanidad sea incesante; los individuos superiores deben inclusive, cuando es necesario, dominar por la fuerza a las masas, imponerles las formas espirituales cuyo contenido es dado por el progreso de la ciencia y por las verdades morales de la religión.

[4] Le interesaba a Renan sobre todo la evolución de las lenguas y la manifestación de las religiones, así como el desarrollo de la mente humana, para acercar lo que se daba en llamar misterioso y hacerlo cognoscible.

[5] Igual que todos los desterrados de la metafísica filosófica, Renan rechazó de facto todo contenido sobrenatural de la religión.Para Renan la religión verdadera de la humanidad habría de ser la del conocimiento. El concepto de Dios era entonces, dentro de su esquema, no una Providencia sino un ideal creativo e inmanente hacia el cual el desarrollo de la humanidad debe apuntar, recurriendo al conocimiento, la belleza y la moral para lograrlo. No se trataba de curiosidad ni de utilitarismo, definitivamente.

[6] Se asume que Renan haría parte de la llamada escuela liberal, que a nivel teológico buscaba aferrarse al Jesús histórico por fuera del dogma; los mismos que atribuían gran importancia al evangelio de Marcos y a la fuente Q, los que no le daban gran importancia a la predicación de la iglesia primitiva (Kerigma) para lograrlo. La religión de Jesús era interior, moralista, espiritual y en absoluto escatológico; su muerte fue la de un mártir.

Ediciones 2012-18-19-20

Por Angel Eulises Ortiz

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