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¿Con cuántas copas, medidas o vasos de whisky te emborrachas?

¿Con cuántas copas, medidas o vasos de whisky te emborrachas o embriagas? No hay nada que pueda reemplazar la esencia de las bebidas alcohólicas en una fiesta. Mucho menos si nos referimos al whisky, una de las bebidas más populares en todo el mundo, la cual cuenta inclusive con variedades elaboradas por diferentes países. Seguramente has tenido la oportunidad de, al menos una vez, probarla. La pregunta es, ¿cuánto necesitar para emborracharte?

¿Consideras que puedes resistir una buena cantidad de alcohol antes de perder la noción? Vamos a conocer cuáles son las cantidades que podrían embriagar a una persona en promedio. Si bebes alcohol con frecuencia, seguramente tengas algunas ideas. Acompáñanos a descubrir cuánto de whisky se necesaria para embriagarnos.

En primer lugar ¿por qué nos emborrachamos?

La respuesta puede ser tan simple como decir que nos emborrachamos por tomar alcohol en exceso. Pero no, nuestra intención es explicar por qué razón nuestro organismo reacciona de tal manera, dando lugar a esa serie de comportamientos tan característicos de una persona embriagada.

Embriaguez o borrachera

Comencemos entendiendo algunos puntos básicos. Se le denomina intoxicación etílica, o tan solo, embriaguez, al estado fisiológico que una persona puede adquirir debido al consumo de alcohol de manera desmedida. Durante dicho estado, el cuerpo presentará cambios en cuanto a su conducta, afectando a cada persona de manera diferente.

El culpable del estado de embriaguez en nuestro cuerpo se llama etanol. Una sustancia puede atravesar la mucosa del estómago y la membrana de nuestro intestino delgado en un rango de 30 a 80 minutos. Aunque no lo parezca, este rango de tiempo es realmente rápido, lo que se debe precisamente al bajo peso molecular del etanol.

Cuando esta sustancia ingresa a nuestro cuerpo, llega al cerebro a través del torrente sanguíneo, y es aquí donde comienza el desastre. La unión de dos receptores llamados N-metil-D-asparato (NMDA) y ácido tipo y- aminobutírico (GABA) comienza comprometiendo el funcionamiento típico de nuestro cerebro.

En términos más técnicos, la transmisión neural se ralentizará, lo que dará lugar a una conducta tranquila en nuestra persona. Posteriormente, nuestra memoria se verá comprometida en conjunto con nuestra capacidad física, dando una sensación de cansancio y, por supuesto, con problema para procesar información. Mientras más alcohol, esta situación se potenciará mucho más.

Pero no solo eso

Otro proceso que ocurre durante el consumo de alcohol es la liberación de diferentes sustancias como cortisol, adrenalina y norepinefrina, las cuales aumentan de manera notable los latidos de nuestro corazón. Como consecuencia, las vías de la respiración se abren, aumentado el flujo de oxígeno que va al cerebro, y, por lo tanto, nuestra sensibilidad ante los sentidos.

Hay una sensación muy asociada al alcohol, en la que nos encontramos totalmente contentos y simpáticos a nuestro entorno. Esto ocurre debido a la liberación de la dopamina, un neurotransmisor responsable de la sensación de felicidad.

¿Cuántos gramos de whisky pueden embriagarnos?

Ya con algo de contexto, podemos responder a nuestra pregunta principal. El caso es que una persona puede embriagarse con una cantidad de 1.5 – 2.0 gramos de alcohol por litro de sangre en su cuerpo. Una cantidad con la cual podrá encontrarse en un estado de embriaguez importante, con un rendimiento físico comprometido y evidentemente afectado.

Claramente, existen variantes que podrían dar lugar a cuerpos más resistentes al alcohol, específicamente, a la cantidad de alcohol requerida para embriagarse. Por ejemplo, se sabe que los asiáticos presentan niveles inferiores de deshidrogenasa mitocondrial, sustancia que participa en la conversión del etanol en nuestro organismo. Esto hace que sean más propensos a embriagarse.

¿Cómo se comporta nuestro organismo cuando nos embriagamos?

Cuando el alcohol ingresa al cuerpo, una enzima llamada alcohol deshidrogenasa actuará convirtiendo el etanol en acetaldehído, para finalmente convertirlo en ácido acético. Todos estos procesos generan moléculas denominadas NAHD, originadas en el denominado poder reductor. Veamos a mayor detalle lo que ocurre con cada sustancia en nuestro organismo:

  • Inhibidores de aldehído deshidrogenasa: Típicamente, son los aditivos de las bebidas. Cuando consumimos alcohol en exceso, estas sustancias terminan por inhibir a la enzima aldehído deshidrogenasa. En consecuencia, el cuerpo busca una manera de eliminarlas a través de procesos químicos, lo que generalmente terminará en vómitos.
  • Etanol sin reaccionar: En estos casos, la transmisión de membranas en nuestro cuerpo se ve comprometida. El resultado, tendremos mayores dificultades para razonar y responder adecuadamente al entorno.
  • Poder reductor: Es un proceso que convierte la testosterona en estrógenos. Cuando bebemos alcohol en exceso, este proceso se potencia, lo que naturalmente aumentará el apetito sexual. No obstante, el rendimiento no será el mejor, debido a que la falta de testosterona afectará el desempeño físico.
  • Etanal: Disminuye el volumen de neurotransmisores, ya que formará salsolinol al momento de reaccionar con la dopamina endógena. Debido a esto, los movimientos coordinados serán más difíciles, afectando así nuestra motricidad.

Dado que el etanol se adhiere en las zonas en las que el cerebro recibe suministros de energía, nuestros procesos complejos como el pensamiento y la toma de decisiones se verán afectados en tanto consumamos más alcohol.

Un límite muy propio

Como podemos observar, el consumo de alcohol puede dar lugar a cambios en nuestro organismo, los cuales terminan por afectar gravemente nuestro desempeño tanto a nivel físico como a nivel mental. En cualquiera de estos casos, dependerá también de la resistencia que el usuario tenga al alcohol propiamente.

Otros factores también pueden incidir en este proceso, como lo son la ingesta de alimentos que el usuario haya tenido horas antes; el ritmo con el cual tome la bebida y las sustancias con las cuales las estaría mezclando su whisky. Es por esto que no debemos valorar el punto límite solo por la cantidad de alcohol que se esté tomando únicamente.

En cualquiera de los casos, el estado de embriaguez no es una situación positiva para el organismo, ya que su hábito puede dar lugar a enfermedades como cirrosis hepática, alcoholismo, cáncer, entre otras. No quiere decir que debamos evitar el alcohol a toda costa, sino más bien aprender a tomarlo en las cantidades justas y necesarias en cada ocasión.

Fuentes

1- Gonzáles, A. (2019) ¿Por qué nos emborrachamos?. Vinetur. Recuperado de: https://www.vinetur.com/2019123158936/por-que-nos-emborrachamos.html
2- Arteaga, S. (2016) ¿Qué pasa con nuestro cerebro cuando bebemos alcohol?. Computerhoy. Recuperado: https://computerhoy.com/noticias/life/que-pasa-nuestro-cerebro-cuando-bebemos-alcohol-56252

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Language: Español