Categorías
historia

Concilio de Nicea 325, historia, que pasó, qué fue, en qué consistió

Concilio de Nicea, Mayo-Julio de 325.
Convocado por Constantino I (306-337) quien corrió con los gastos del mismo. Según Eusebio de Cesárea[1], asistieron unos doscientos cincuenta participantes de todo el orbe cristiano[2], pero solo cinco de occidente. Silvestre I(Obispo de Roma) se hizo representar en él.

El objeto del I Concilio de Nicea era definir el dogma trinitario frente a Arrio. Como resultados de dicho concilio se obtuvieron 20 cánones. Marcelo de Ancira[3], Eustaquio de Antioquía y Alejandro (acompañado de su diácono Atanasio)[4] de Alejandría[5] se enfrentaron a Arrio y lograron imponer su opinión[6]. El 19 de junio se condena a Arrio[7].

Es redactado el Credo de Nicea. El hijo de Dios es como el Padre[8]. Unanimidad, salvo por dos obispos[9]. También se fijó la fecha de la pascua; el cristiano solo puede ser ordenado o consagrado después de un largo tiempo de prueba; un obispo no puede ser consagrado sin la participación de tres obispos como mínimo.[10]

…«del importante Concilio de Nicea (325) apenas se ha conservado nada, lo mismo que de algunos otros sínodos. Por otro lado, los vencedores impidieron la circulación de los escritos de sus opositores, cuando no llegaron a destruirlos.

Sólo unos pocos fragmentos de Arrio, o de Asterio de Capadocia, un arriano moderado, han llegado hasta nosotros a través de citas en escritos de réplica. Aunque los tratados católicos se difundieron con frecuencia, sobre todo muchos de los redactados por los padres de la Iglesia Hilario de Poitiers (fallecido en 367) y Atanasio de Alejandría (fallecido en 373), se trata sólo de productos propagandísticos subjetivos.

Los no menos tendenciosos historiadores del siglo V Sócrates, Sozomeno, Teodoreto y Filostorgio, de estricta tendencia arriana (o dicho con mayor precisión: eunomiánica), son ya de generaciones posteriores.»[11]

Notas

  • [1] Uno de los impugnados; solo que debido a sus dotes diplomáticas logró el favor del Emperador.
  • [2] El número real oscila entre 220 y 318
  • [3] O de Anquira.
  • [4] Etimológicamente “el inmortal”
  • [5] “Atanasio teologiza de inmediato cualquier ímpetu político y trata de herejes a sus rivales. De la política se hace teología y de ésta, política. «Su terminología no es nunca lo suficientemente clara, la cuestión es siempre la misma» (Loofs). «Con Atanasio no se trata nunca de fórmulas» (Gentz). Lo que más bien caracteriza al «padre de la ortodoxia» es que deja su postura dogmática sumamente confusa, utilizando él mismo hasta la década de 350, para designar la «fe verdadera», aquellos tópicos que más tarde se emplearían para estigmatizar la «herejía» arriana o semiarriana: que él, el defensor de Nicea y del homoúsios, rechazó durante mucho tiempo la teoría de las hipóstasis, retrasando con ello la unión, y que él, el baluarte de la ortodoxia, incluso despejó el camino para una «doctrina herética», el monofísismo. Por esa razón, los católicos de los siglos v y vi tuvieron que «retocar» los tratados dogmáticos de su doctor de la Iglesia. Sin embargo, durante mucho tiempo los arríanos propusieron una fórmula de profesión que coincidía literalmente con la utilizada a menudo por Atanasio, pero que luego apareció como «herejía arriana», puesto que dijera lo que dijese el adversario, siempre era malo de antemano, maligno y diabólico, y cualquier enemigo personal era un «arriano»”
  • [6] Coartados por el Emperador Constantino, aunque suene paradójico.
  • [7] “Y caen en desbandada sus seguidores, excepto dos de ellos, los obispos Segundo de Ptolemaida y Teonas de Marmarica, desterrado junto con éstos a las Galias, ordenándose la quema de sus libros y amenazando con la pena de muerte a quien los poseyera. Sin embargo, ya que al cabo de unos meses Eusebio de Nicomedia, el más importante de los partidarios de Arrio, y Teognis de Nicea revocaron su firma y acogieron a los arríanos, también la «cólera divina» se desató contra ellos; se les arrestó y se les envió asimismo al exilio de las Galias. No obstante, dos años después los desterrados pudieron volver a sus sedes episcopales. Un posterior sínodo celebrado en Nicea a finales del otoño de 327 rehabilitó también públicamente a Arrio, el «hombre del corazón de hierro» (Constantino); una ambigua declaración del «hereje» le fue suficiente a Constantino. Sin embargo, el clérigo esperó en vano su restauración en el cargo. El nuevo patriarca de Alejandría se opuso a la exigencia del emperador de volver a instalarle en su antiguo puesto”.
  • [8] La famosa homousía o igualdad de las naturalezas del padre y del hijo, un concepto extra bíblico.
  • [9] Requirió largos 65 años de sínodos, excomuniones, destierros y excomuniones
  • [10] Gran Larousse Universal. Editorial Plaza & Janés, Barcelona 1998
  • [11] Deschner Karlheinz. Historia criminal del cristianismo (Kriminalgeschichte des Christentums). La época patrística y la consolidación del primado de Roma. Colección Enigmas del Cristianismo Ediciones Martínez Roca, S. A, Barcelona 1991.

Ediciones 2010-18-21

Language: Español